Recuerdos de la primera semana

Gracias al cielo aún conservo el diario que escribí durante mi año como aupair.

Mis primeras impresiones sobre los “niños” fueron muy buenas.
La peque (6) me despertó el primer día a las 9 por si tenía hambre (lo que tenía era sueño) y estuvimos jugando hasta las 13 en el salón que era enorme y donde la peque tenía una casa de muñecas montada y la habitación de la peque, que era como de ensueño y de princesita. Mientras jugábamos conocí a la chica de la limpieza, una chica muy maja que me ayudó un poco con la pequeña y a encontrar las cosas para desayunar. La chica de la limpieza era de algún lugar de Europa del este y según me contaron los días siguientes, ella había sido tiempo atrás aupair de la familia, decidió quedarse en Alemania y ahí estaba, limpiandoles la casa. No os hacéis a la idea de los ánimos me dio saberlo (nótese la ironía). La chica estaba embarazadísima, pero hasta enero no llegaba el bebé (y estabamos a mitad de octubre) y yo lo flipaba viéndola tan enérgicamente pasar la aspiradora, subir y bajar la colada, etc.
La casa, cuando no estaba la chica de la limpieza estaba super desordenada, pero supuse que así eran ellos y me pareció un detalle simpático.
El chico (16) pasaba la mayor parte del tiempo encerrado en su cuarto. La mediana (13) fue a hacer la primera mañana un ejercicio de hípica que superó sin problemas y su madre la acompañó y volvió super orgullosa con un pequeño trofeo. Me preguntaron si sabía montar a caballo y les dije que hacía mucho tiempo que no lo hacía, pero que cuando era pequeña pasaba de vez en cuando algunas horas sobre un pony al lado de casa, se emocionaron de más y me contaron sobre el caballo que tenían y que igual algún día me dejarían montar. Yo no daba crédito. Me fui con la mediana a conocer al caballo al establo, que estaba en un parque/bosque al lado de casa y me presentó a la gente del establo. Era enorme y muy bonito la verdad, pero ya no me acordaba de lo mal que podían oler los establos y a la vuelta quedó con un par de amigas que vinieron a casa y fueron muy simpáticas. La mayor de todas tenía 19 años, otra iba a clase con el hermano mayor y a mí me parecía super “curioso” que una chica de 19 años fuese prácticamente bff de una niña de 13 pero bueno, el amor a los caballos tiene esas cosas supongo.
El padre volvió por la tarde a casa y la madre y la peque se fueron hasta el jueves a Berlín. Yo estaba un poco estresada porque no tenía internet en el portátil. En el móvil me funcionaba la clave del wifi que me dieron pero en el portátil no y sentía que sin internet en el portátil no estaba lo suficientemente comunicada con el mundo. De esa incomunicación me llené de paranoias esa noche pensando que iba a morir descuartizada a manos de un loco alemán. Deseché la idea al recordar que la mediana me había presentado a sus amigas esa misma tarde y que si quisieran matarme me mantendrían en secreto.
Los siguientes días pasaron un poco por mí sin que yo me diera cuenta. Hoy lo pienso y creo que nos organizamos fatal porque los primeros días son esenciales para empezar una relación y cada uno iba a su bola. Yo no sabía muy bien cuál era mi papel en la casa: los niños tenían una semana de vacaciones, el mayor estaba 24/7 encerrado en la habitación si no estaba comiendo o viendo la tv, la peque y la madre no estaban, la mediana estaba con amigas en plan sleep-over tras sleep-over que hacían que cenasemos pizzas y cosas así, el padre cuando estaba en casa también pasaba un poco de mí/no sabía muy bien de qué hablar conmigo porque los temas que me “urgían prisa” como terminar los papeles del seguro médico, realizar la Anmeldung/empadronamiento en el ayuntamiento, abrirme una cuenta en el banco, buscar academias de idiomas, aconsejarme sobre una tarjeta para el móvil, comprarme el abono de transporte etc., no eran competencia suya sino de la madre y él se desentendía un poco de todo y me pedía paciencia hasta que volviesen de Berlín. Yo por mi parte intentaba sentirme útil y recoger al menos un poco pero no tenía ni idea de dónde iban las cosas, así que me centré en la decoración de mi habitación para hacerla un lugar más agradable.
Por suerte al tercer día internet ya me iba y pude empezar a buscar yo por mi parte para facilitarle la búsqueda a la madre.
Ya no sabía muy bien qué pensar de la familia y parecían todos muy majos y simpáticos cuando comíamos juntos pero yo no me sentía capaz de participar mucho en las conversaciones por mi nivel de alemán (que por aquel momento, según el último curso que había hecho en un curso de verano de la uni de Heidelberg era un B2 pero ahora lo dudo mucho) y cuando hablaba “metía la pata”. Pero metiendo la pata terminé aprendiendo muchas cosas. La primera semana comiendo, por ejemplo, una de las noches el padre llegó con Leberkäse (Leberkas, Leberkäs, Fleischkäse… tiene nombres mil), un embutido raro alemán que está muy rico. Me trataron de explicar el nombre que traducido es como “queso de hígado” pero no tiene nada que ver con el queso. Me lo dieron entre dos panes (en Baviera lo llaman Leberkäsesemmel o Leberkäsemmel) y me pareció una hamburguesa alemana. Le teníamos que añadir mostaza y estaba delicioso. Me preguntaron que si quería más y les dije que “nein, danke! Ich bin voll” queriendo decirles gracias pero que estaba llena y se rieron sin malicia. El padre me explicó que aunque fuese gramaticalmente correcto, el “ich bin voll” se utilizaba coloquialmente para decir que uno ya había bebido mucho y estaba borracho y que lo correcto con la comida era “ich bin satt”. Esa corrección me dio la vida y decidí intervenir más y sin miedo porque me parecía un buen método para aprender un idioma más allá de un libro de gramática.
El cuarto día le pregunté al padre si podría salir unas horas y me dijo que sin problemas (como digo, estaba un poco perdida y no sabía cuándo me “necesitaban” en casa porque no tenía un horario), así que aproveché para quedar con un amigo alemán que pasaba unas horas por la ciudad antes de irse a casa de sus padres que viven en una ciudad cercana. Era la única persona que conocía y me hizo muy bien verle y poder hablarle de muchas cosas. Dimos un paseo por la ciudad y me hizo más o menos de guía: recorrimos la Aachener Str., nos perdimos por muchos parques, vimos la mezquita en construcción por fuera, nos sentamos a orillas del Rhein y llegado el momento me tocó volver a casa para llegar puntual a la cena que era a las 18:00.

Así que mi primera semana fue un tanto desconcertante para mí porque el motivo por el que yo estaba allí estaba de vacaciones en otra ciudad, no conocía a nadie y no tenía ni idea de lo que me depararía mi familia.
Para evitar ese desastre, yo como Gastmutter hubiera planificado las cosas de otra manera, como Gastvater me hubiera implicado más y no dejar todo en manos de la Gastmutter y menos dejar a la aupair con tal incertidumbre, y como aupair hubiese intentando más aún el acercamiento a los mayores (que lo hice, pero igual tendría que haberlo intentado más o de otras maneras).

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Amsterdam I

He estado desaparecida, lo sé.

¿Motivos? Estudios-exámenes y trabajos que aún tengo que entregar, proyectos paralelos, trabajo, estrés en general y tengo el pc medio estropeado…

Pero por fin puedo decir que ya he terminado los exámenes y que estoy de medio-vacaciones en la Vorlesungsfreiezeit de la uni, ¡yay! (sigo con todo lo anterior, lo único que ya no tengo son exámenes, ni clases durante unos dos meses). Lo que espero poder hacer es los siguientes días actualizar con mayor regularidad.

Así que en vistas de que he trabajado muy duro este semestre, que creo que aprobaré todo y dentro de una semana es mi cumpleaños he decidido hacerme un regalo y es irme un par de días así de locura a Amsterdam con una amiga. La idea se nos ocurrió ayer porque me desperté y vi un e-mail de Flixbus con una promo de viajes a 9,99€ y al principio pensé en un destino dentro de Alemania, pero luego me dije “bueno, igual renta más un destino más lejano si cuesta lo mismo” y buscando encontré que ya existe la ruta desde mi ciudad hasta Amsterdam (a pesar de que sean 10 horas de viaje que planeemos hacer durmiendo para evitarnos dos noches de alojamiento).
La promo dura hasta mañana, 13/02/2016 en la App de Flixbus por si os interesa echarle un vistazo y aún quedan chollos que os puedan interesar. Sé que es a veces saca de los nervios recibir tanto spam de algunas empresas, pero lo cierto es que con Flixbus yo estoy encantada porque casi todo lo que envían al correo son promociones o sorteos de los que en muchas ocasiones termino beneficiándome.
Así que los próximos días nos tocará organizarlo todo para que nos salga lo más económico posible y leer crónicas de viajes y consejos de otros aventureros. De momento ya tenemos albergue y le hemos echado un vistazo al transporte público de la ciudad para ver las tarifas guays que pueda haber de tickets y esperaremos un par de días para ver el pronóstico del tiempo para ver si nos interesa alquilar una bicicleta o no. También tenemos una ligera idea de un par de cosas que queremos ver, pero las sugerencias siempre son bienvenidas e imagino que haremos un Free Tour porque necesito gastar lo menos posible (teníamos otras ideas de viajes en mente y para que todo sea factible el dinero tiene que durar). El concepto del Free Tour me gusta bastante, lo he hecho tres veces en Berlín, otras tres en Múnich (la primera como turista y las siguientes por visitas y excursiones en las que por fin podía descansar un poco y retomar el papel de guía fuera del tour) una en Hamburgo, una en Londres y una en Praga. Los guías hacen un tour por las partes más importantes del centro de la ciudad explicando su historia durante unas 2 o 3 horas y al final cada uno le paga lo que quiera/pueda. Yo siempre voy a de manera económica así que por desgracia nunca he podido/he tenido la intención dar más de 5€, pero luego he visto familias de tres o cuatro miembros soltando el total de lo que me costaba a mí el viaje (40-100€) y me sentía más aliviada. De hecho las primeras veces me tope con guías excepcionales que ofrecían un gorro que nos pasabamos para dejar el dinero de manera anónima sin que nadie pudiese ver cuánto dejaba el otro y ahí dejaba yo más. También ofrecen otras rutas con una temática especial y un precio fijo. Yo en Berlín hice la visita a Sachsenhausen y también salí muy satisfecha.

Bueno, voy a ponerme a planear un poco el viaje.