Suche Freunde – Busco amigos.

Imagino que todos coincidimos en que (aunque no siempre sea así) uno de los objetivos principales del aupair es mejorar al menos una lengua extranjera. Digo al menos, porque es bastante frecuente que en destinos no anglófonos, si no dominamos el idioma local, tratemos de hacernos entender mit Hände und Füßen (con pies y manos) y en ocasiones con la ayuda de otros idiomas auxiliares como el inglés. O al menos aunque tratemos de hablar en el otro idioma, siempre habrá alguien que te hable en inglés creyendo que te está haciendo un favor. (Después de 3 años me sigue pasando). Además de que no todas las personas que se van de aupair se van a un destino que tenga una lengua distinta a la suya. Pero centrémonos en lo de aprender lenguas extranjeras.

Sí, estar con la familia es una inmersión lingüística increíble, pero para que sea efectiva tiene que haber comunicación real, una inversión de tiempo con la familia (no sólo en el desayuno, comida y cena/ jugando un rato con los niños, sino también haciendo otras actividades juntos: ver la tele, hablar por hablar, hacer juegos familiares, cocinar,etc.), pero a veces la familia no basta. Independientemente de cómo sea tu relación con la familia, hay veces que necesitas un tiempo para ti, lejos de ellos. Esto a veces puede ser complicado, porque es un intercambio o un trabajo que no acaba a determinada hora. Una vez acabe tu turno, sigues viviendo ahí. Y hay veces que cuesta reconocer cuándo te están pidiendo algo como aupair en plan “vives en nuestra casa y te pagamos, así que hazlo” o en plan completamente amigable pero del que aunque no tengas muchas ganas, aún te sientes obligada a hacer (cosas que hacen complicada la convivencia).Por eso es importante, tener amigos también fuera de la familia.

El tema amigos es complicado. Posiblemente nos sea a todos familiar un objetivo de “no quiero juntarme con hispanófonos” no en un plan “racista”, sino de manera plenamente pragmática: si el objetivo es aprender otra lengua, con gente que hable la tuya a malas maneras la vas a mejorar, ¿no? Pero aunque ese sea el primer objetivo, dependiendo de dónde estés, resulta más difícil o menos difícil hacer amigos locales. Para explicar el proceso de amistad entre alemanes e hispanos se suele comparar con el ejemplo de Kokosnuss und Pfirsch/coconut and peach:

peach-and-coconutA primera vista el coco es duro, tiene una coraza por fuera y es difícil de abrir, mientras que el melocón es pura ternura, blandito y fácil de acceder a él. Pero una vez que has conseguido abrir el coco, esté es también blandito, mientras que la coraza que nos encontrábamos en el coco, en el melocotón se encuentra por dentro. Con esto se intenta animar a los melocotones a intentar una y otra vez a abrir el coco, requiere perseverancia, pero una vez que se consigue, puede que estos cocos sean amigos para siempre.

Si el hacer amigos locales lleva mucho tiempo, y necesitamos amigos ahora al final es posible que recaigamos en amigos de nuestra nacionalidad o que hablen nuestro idioma, que sinceramente también me parece importante. Hay días en los que odias el país y tienes ganas de estar en casa con los tuyos y estos amigos pueden ayudar a reconfortarte. Quizás sería interesante tener en cuenta nuestro concepto de amistas, que puede ser más amplio que el concepto de amistad de las personas locales. Para mí son “amigos” los que para los alemanes son “conocidos”, por ejemplo, pero es que en ocasiones no necesito a uno de mis 5 amigos íntimos que están en España, necesito simplemente a alguien con el que pueda tener una conversación agradable y con el que me pueda ir a pasear o a tomar un café. Otras opciones son buscar a otros aupairs de otros lugares, estudiantes de intercambio (erasmus oder was auch immer). Si hay una universidad cerca de donde vives, igual tienen un grupo internacional, con erasmus pero también con locales que se alegran de tener a gente internacional como amigos: es una gran oportunidad.

Más opciones son hacer amigos en la academia de idiomas, hacer algún deporte/bailar, etc. con gente, salir de fiesta, abrirte y hablar con todo el mundo, participar en algún programa de voluntariado, participar en algún tipo de taller (cerámica, punto de cruz, escritura creativa, qué se yo), acercarse a un grupo juvenil religioso (por lo que he oído molan bastante y no necesariamente tienes que ser suuuper creyente), Tinder u otras apps, el u o incluso trabajar:
si tienes unos horarios fijos, puedes pasarte por una academia de idiomas o por un bar, restaurante, pub y preguntar si necesitan a alguien. Con suerte tienen horarios que te permitan adaptarte y es una fuente de ingresos extra. El poder de las redes sociales, de los grupos de Facebook, etc. no se debería menospreciar. Durante mi aupair me hice visitante habitual de un karaoke con un par de amigas y conocimos a muchísima gente ahí (gracias a los vasos de vino y de Kölsch que nos animaban a hablar con la gente y nos desinhibían), nos terminamos haciendo amigas de la gente que trabajaba allí y de otros habituales, además de conocer  a otras personas que fueron una vez, pero con las que quedamos varias veces para hacer otros planes.

Uno de mis métodos favoritos de hacer amigos locales es mediante la búsqueda de un tandem partnerDesde mi primera estancia corta de verano en Alemania tengo contacto rápido con alemanes así. La primera vez fue un poco casualidad, ya que yo no lo conocía, pero gracias a unos “amigos” hispanos que hice, acabé en un Stammtisch (fig. mesa para habituales, pero en este caso se refiere a reuniones de intercambio lingüístico) y ahí conocí a unos alemanes que estaban interesados en aprender español (o mejorarlo) y yo estaba interesada en el alemán, así que era maravilloso poder quedar a tomar un café o algo con ellos. También de fiesta me encontré con gente que me propuso que fuésemos compañeros de tándem. En mi segundo verano en Alemania, ya que no era Berlín, sino una ciudad más pequeña aunque también llena de gente joven, me decidí a escribir un anuncio buscando amigos tandem partners incluso antes de llegar. Uno de ellos fue increíblemente amable y se ofreció a ayudarme con todos los trámites que tuviera que hacer y todo. Los otros también eran geniales: quedadas individuales, o grupales con más alemanes o más gente internacional, a beber un café en una plaza, una cerveza en un irlandés (estando en Alemania, sí) o una barbacoa a las orillas del Rhein. Paseos por la ciudad (y por sus rincones ocultos) o excursiones a otras ciudades y pueblecitos a las afueras. Y sobre todo, la seguridad de que si me surgía algún problema alguien más podría ayudarme. Durante el aupair me decidí también por buscar tándems para practicar otros idiomas que tenía un poco oxidados. Cuando volví a España por un año después de mi estancia aupair, también busqué tandems de alemán para echar un poco menos de menos Alemania. Y al empezar la universidad en Alemania los tándems vinieron a mí. Guardo muy gratas experiencias de estos encuentros y todavía tengo contacto con muchos de ellos a pesar de que vivamos en ciudades o países distintos.

tandempartnet

Mucho hablar de tándems, dando por supuesto que todo el mundo sabe lo que es, pero igual hay alguien que no: se trata de un encuentro con una persona con el objetivo de hablar en las dos lenguas que ambas partes quieren mejorar. Se puede hablar primer en una y luego en otra (para ello es preferible marcarse como un tiempo determinado para hablar en cada lengua), el idioma de la conversación puede variar según el tema de la conversación y el nivel de idioma de los participantes, se puede también hablar y responder o bien cada uno en su lengua o cada uno en la otra lengua, etc. El Berlunés tiene un artículo que vale oro sobre el tema. Y aunque se asegure que con un nivel bajo no funciona, todo es relativo. Mi primera vez yo tenía un nivel bajo de alemán, el otro tenía un nivel medio/alto de español, terminamos teniendo algo romántico (por mi parte no intencionadamente, simplemente pasó) y aunque pareciese que no, aprendí muchísimo más alemán.

¿Se os ocurren otras ideas de cómo hacer amigos locales en sociedades un tanto “frías”?

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La cultura invisible – Think global, act local.

A pesar del estrés que me está suponiendo este último año en la universidad y la presión que tengo porque en mi universidad alemana no se estila lo de hacer exámenes de recuperación en el mismo semestre y para recuperar una asignatura por lo general tengo que esperar al siguiente semestre (o incluso dos semestres en asignaturas que no se impartan todos los semestres) para recuperar la nota. Aún me quedan dos exámenes, una presentación y la tesis, pero de algún modo estoy ligeramente más aliviada.

Esta mañana he recibido la noticia de que este verano podré trabajar como orientadora para adolescentes latinoamericanos que vengan a Alemania a pasar un año de intercambio y estoy que me muero de alegría. Yay!

Una de las primeras cosas más importantes que necesito transmitirles es algo que con el tiempo y la experiencia nos puede parecer bastante básico, pero para gente sin experiencia profunda con otras culturas no es tan obvio.

Preguntémonos qué es la cultura. Sin querer entrar en un plano muy teórico, cultura es prácticamente todo. Desde la literatura y el arte de una región, hasta la hora de comer, pasando por el modo de hacer lo que hacemos y de hacer lo que hacemos. La cultura siempre incluye a más de una persona haciendo determinada cosa, de lo contrario es un hábito individual.

Si tomamos 3 minutos de nuestro tiempo a pensar profundamente en qué puede influir la cultura a la hora de iniciar una experiencia como pasar un año en el extranjero, tal vez lleguemos a la conclusión de que existen culturas diferentes, que no tienen por qué ser mejores o peores, simplemente son distintas. Vale la pena preguntarse si uno está dispuesto a integrarse en la cultura del país de acogida y cuales son los beneficios de ello y si puede haber algún tipo de desventaja en ello. Un ejemplo que me encanta poner en estos casos es la siguiente situación:

Eres de Alandia, y te encanta ser alandés. Tenéis costumbres muy bonitas y no te gustaría por nada del mundo perderlas, porque Alandia es de lo mejor del mundo y como en Alandia no se está en ningún sitio. De pronto tienes la oportunidad de viajar a Belandia por un tiempo determinado y te encanta la idea de poder conocer a belandeses, aprender el idioma y ver el paisaje. Cuando llegas a Belandia, ves que la gente a primera vista no parecen tan diferentes. Son un poco más altos, pálidos y rubios, pero a parte de eso… Con el tiempo empiezas a notar un par de diferencias a través de malentendidos: al saludaros se ha dado una situación rara/graciosa/incómoda, hay gestos que aparentemente no significan lo mismo para ti que para los belandeses, en ocasiones la gente te mira de manera rara cuando haces determinadas cosas… Y entiendes que aunque al principio no creyeses que existían muchas diferencias, sí que las hay. A pesar de que no querías perder las costumbres de Alandia, para no morir durante tu estancia en Belandia has tenido que acostumbrarte en dirección contraria antes de cruzar una calle, porque la gente en Belandia conduce por el sentido contrario. Sin embargo, sigues comiendo a las horas a las que comes en Alandia, aunque eso implique comer sola porque los belandeses comen más tarde. Crees que has aprendido muchas diferencias, y que algunas son visibles y otras invisibles, pero aún así siguen dándose situaciones conflictivas/raras. Por ejemplo, ahora que te has adaptado a cruzar la calle mirando en dirección contraria, siempre no venga un coche tu cruzas. Notas miradas de odio cuando haces esto, pero no identificas a qué vienen.
Con el tiempo descubres que las culturas tienen varios niveles y que son como un iceberg: con suerte vemos la punta, pero oculta bajo el agua está la parte más grande, la base.

El modelo iceberg de cultura (Edward T. Hall) muestra exactamente eso, que hay partes de la cultura que se pueden ver con facilidad: lengua, vestimenta, arte, etc. Pero a su vez hay otras tantas que son invisibles, más abstractas y que al no verlas, muchas veces no pensamos en que haya diferencias o que tan siquiera existan.

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Modelo iceberg de cultura 

Muchas veces ni nosotros mismos somos conscientes de algunas de las partes que están sumergidas en nuestra propia cultura, las tomamos como válidas pero no pensamos realmente en ellas. Y eso dificulta aún más darse cuenta de la existencia de ello en otras culturas.

Hay muchísimos libros de “qué no hacer en X país” o “cómo comportarse en Y país”. Muchos de ellos están basados en los estándares culturales (Alexander Thomas) que son como generalidades o estereotipos de un grupo que ayudan a entender cómo funciona la mayoría de ese grupo por lo general. Algunos de los Kulturstandards de Alemania son la puntualidad, el respeto por las normas, la comunicación directa, el ir al grano también en el trabajo… Si comparamos los Kulturstandards de un país con los de otro podemos identificar algunas de las diferencias y minimizar los conflictos. Los estereotipos alemanes dicen un poco lo mismo que los Kulturstandards expresado a veces de manera un tanto peyorativa (cabezas cuadradas, etc.). Yo lo pienso ahora, y me hubiese venido muy bien haber sabido a tiempo el estilo de comunicación alemana: no todos, pero tienden a ser directos. Esto se traduce a que mientras que ellos piensan que en España somos poco educados por usar en comparación menos el uso de “usted” u otras cosas, yo pensaba que ellos eran maleducados por ser tan directos en situaciones en las que un español medio “mentiría” por cortesía. Descubrir que tendían a ser así, también ha llegado a cohibirme y a día de hoy no se me ocurre preguntar cosas cuya respuesta no quiero saber realmente, es decir, nada de “¿piensas que soy guapa?” o “¿estoy gorda?” porque igual la respuesta me hunde en la miseria.
A su vez, las dimensiones culturales (Geert Hofstede) nos indican si un país tiene mayor o menor distancia de poder, si son más colectivistas o individualistas, etc. Aunque a veces pueda parecer mucho, Hofstede considera que las culturas son el “software of the mind” ya que estamos programados de determinada manera, pero lo bueno es que podemos integrar más softwares.

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Software of the mind

Conociendo lo que está debajo del iceberg, podemos evitar muchas situaciones de conflicto (no tienen por que ser problemas, también pueden ser pequeños malentendidos). Algo típico en este aspecto es por ejemplo el saludo o la distancia mantenida al hablar: posiblemente nos resulte familiar la escena de nosotros yendo a darle un beso a alguien y esta persona viniendo a darnos la mano o el sentimiento de incomodidad cuando nos invaden nuestro espacio personal (que varía de persona a persona y de cultura a cultura). No estoy diciendo que haya que aceptar, tolerar y adoptarlo todo, pero es necesario conocerlos y saber que están ahí. Tampoco estoy diciendo que todos los individuos de tal país sean iguales. Hay algunos (muchos) que están programados de una única manera y luego hay otros que ya sea porque han viajado, conocido otras culturas o cualquier otro motivo tienen otros softwares incluidos y estos les hacen ser diferentes al resto o no comportarse como el ciudadano medio

Conociendo lo que está debajo del iceberg, cada vez que vivamos una situación “rara” podemos preguntarnos a qué se debe y reflexionar sobre ello. Viviendo con una familia de otra cultura es importante hablar y explicar por qué se hacen las cosas de determinada manera. Es bastante frecuente que las familias que acogen a latinos crean que tienen problemas de higiene si no ven que lavan su ropa interior con el resto de la ropa, mientras que para muchos latinos es normal lavar la ropa interior a parte, incluso a mano porque nadie tiene por qué ver la ropa íntima de uno (yo ahora que hago mi propia colada sin ropa de otras personas la meto en la lavadora, pero en casa con mis padres la lavo a mano). Para muchos en Europa es raro ver que la gente tire el papel higiénico después de haberlo utilizado en la papelera en lugar de por el váter, mientras que en otros tantos países lo normal es no tirarlo por el váter si no quieres que el váter se atasque. Hablando de este tipo de cosas a tiempo uno no sólo se evita que los malentendidos vayan creciendo más y más y que la gente tenga una impresión errónea de ti y de la cultura a la que representas, sino que las otras personas irán aprendiendo cosas pragmáticas de tu cultura, cosas que no se ven a simple vista, pero que son bastante importantes.

Por todo esto, mi mayor consejo al viajar a otro país es “think global, act local” o el “haya donde fueres, haz lo que vieres” hasta los límites que te quieras poner. Si en Celandia es costumbre lapidar a adulteras y tú no estás obligada a hacerlo y no te sientes cómoda, no lo hagas. Si en Delandia hacen demasiadas cosas que tú personalmente no harías y a muchas de estás cosas estás obligada a hacerlas por ley, igual es mejor que no vayas.