No deberías ser aupair si…

No deberías ser aupair si…

no te gustan los niños.

no te gustan las lenguas y piensas firmemente que como en tu país de origen no se está en ninguna parte.

no tienes ningún interés por el otro país o conocer otras culturas u otra gente.

no estás dispuesto a aprender nuevas costumbres y adaptarte a ellas.

no tienes iniciativa propia.

estás acostumbradx que hagan las cosas por ti.

no eres colaborativx en casa.

quieres ganar mucho dinero.

Quizás parece muy obvio todo lo que he dicho, pero… he conocido a demasiadas personas que han querido o han sido aupairs por un tiempo sin haberle gustado en absoluto lxs niñxs y se han quejado de que en una actividad que presupone estar al cargo de niñxs. Que se han quejado hasta por haber tenido que hacer su propia cama. O incluso que se han quejado de que la gente no hablase su mismo idioma.

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Y yo lo digo siempre, ser aupair no debería ser entendido como una profesión, sino como un intercambio cultural o una inmersión increíble en la cultura de llegada. Una experiencia que a ratos puede ser dura, solitaria, confusa, irritante… pero también cómoda: te vas a un país nuevo donde muchas veces no dominas la lengua y no tienes que enfrentar realmente las dificultades de otras personas migrantes con papeleo burocrático para encontrar una vivienda, impuestos, cuentas bancarias (generalmente las familias pueden echarte un cable con ello), hacer frente al pago del alquiler, etc.

Cuando trabajé en la agencia aupair, a parte de mucha gente incapaz de dar bien sus datos de contacto, me encontré a mí misma entrevistando a gente que no tenía el más mínimo interés en las labores que en teoría conllevaba ser aupair. Desde una pareja que quería independizarse e ir al extranjero a ahorrar y vivir juntos en una familia extranjera cuidando de niñxs ajenxs, a una muchacha embarazada que quería ganar un súper sueldo y practicar la crianza de niñxs para estar preparada cuando naciese su bebé. Y no, queridxs. No.
No se trata de ser Mary Poppins, pero hace falta un mínimo de coherencia.

Insisto en que hay otras opciones que no conllevan cuidar de niños o convivir con “tus jefes”, como puede ser un voluntariado o un workaway… Así que antes de apresuraros a vivir la aventura aupair, pensad realmente si es algo para vosotrxs o más bien no.

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Vacaciones

Llevo dos meses sin pasar por aquí pero tampoco es que haya tenido demasiado tiempo. En junio estuve estudiando sin parar, escribiendo mi trabajo de fin de grado (TFG) sin parar, fui unos días a Weimar porque tenía un Auswahlseminar (seminario de elección) para un trabajo que solicité, volví un par de días a España para la boda de mi hermana, consultar un par de asuntos con mi universidad de España y para votar (y en el plano político todo quedó igual). En julio tuve mis últimos exámenes de la carrera (y sí, he aprobado todo aunque no con las notas que me esperaba, una hora después de mi último exámen tuve la cutre-ceremonia de graduación que tuvimos que “exportar” a Alemania porque lo de las becas no es tan típico, tuve mil correos y visitas a despachos para aclarar el estado de los tutores de mi TFG (a día de hoy todavía tengo problemas con ello) y un par de días más tarde me fui a Berlín como Workcampleiterin / Teamer de un workcamp internacional en un memorial de un campo de concentración.

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Dibujos en las antiguas cocinas de KZ Sachsenhausen
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Zona gris
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Entrada al campo

La duración del workcamp eran tres semanas, las dos primeras las compartimos con el grupo anterior y la última con el grupo siguiente. Los tres grupos estaban llenos de gente interesante y maravillosa, y sin duda aprendimos mucho sobre otros países, ya fuese en el plano cultural, histórico o político, también algo sobre la historia de Alemania y el presente de Alemania. No se desarrolló como había planeado, ya que muchas de las discusiones interesantes sobre temas como los derechos humanos, se llevaron a cabo de manera esporádica y cuando no todo el grupo estaba presente. Pero bueno. También he de decir que hay una diferencia abismal en ocasiones cuando a uno le toca  (o elige) ser teamer al cuidado de 13 jóvenes mayores de 18 años, que cuando uno es un participante voluntario dispuesto a tener un verano distinto. Me agobié en varias ocasiones, no pude controlar mis ataques de ira en otras, y eso que no era la primera vez que estaba en una posición así. El año pasado al menos tenía a una co-teamer que equilibraba la situación siempre. Si yo me enfadaba, ella me calmaba; si ella se enfadaba, yo la calmaba. Obviamente echo de menos a mi grupo, y al grupo anterior, pero lo cierto es que los últimos días ya estaba deseando que se acabase todo porque la motivación, el respeto hacia los demás había disminuido mucho y el pasotismo había aumentado demasiado, tanto que el día que teníamos que irnos sólo dos personas se dignaron a ayudar algo a recoger la cocina y cómo no… las charlas de la señora de la limpieza me las comía yo porque eran en alemán. Con el tercer grupo me infiltré en plan nueva participante para tener un par de días de vacaciones con gente que me caía excepcionalmente bien y creo que esos 4 o 5 días han sido mis únicas vacaciones reales en todo lo que llevo de verano.

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Dom+Lustgarten+un libro nuevo = relax total
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Berlinarteando un poco

El pasado domingo cambié Berlín y su ritmo de dormir 5 horas cada noche por Hannover, donde estoy haciendo el trabajo que al final conseguí en el Auswahlseminar de Weimar (yay!). Se trata de un curso de orientación con una asociación que organiza intercambios escolares. Trato de orientar en 3 semanas a un grupo de adolescentes de Latinoamérica para una estancia en Alemania durante un año en una familia alemana y en una escuela alemana con menos problemas. Es difícil porque hay mucho que decir, poco tiempo y son bastante indisciplinados. Pero lo intento. Lo curioso es que últimamente tengo la cabeza en las nubes y tengo errores de principiante, como por ejemplo el viernes, que me metí por error en el tren equivocado y era un IC (tipo tren de alta velocidad, caro, de larga distancia y en este caso con destino a Ámsterdam) en lugar de en un S-Bahn (tipo cercanías con destinto el centro de la ciudad). Entre la preparación de las clases y tener que encontrar tiempo para terminar el TFG no me queda mucho más tiempo libre. Lo bueno es que algunas de las cosas que les tengo que decir ya las tengo aquí colgadas o en borradores de cuando me da por escribir por un tema, pero se alarga y al final no lo publico.

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Atardecer desde el Machsee de Hannover
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Cuando vives en la periferia y al bajar del autobús te encuentras ovejas

Cuando termine este trabajo, volveré a mi ciudad en Baviera a terminar en pocos días el TFG, entregarlo, descansar e intentaré trabajar otras tres semanas para conseguir algo de dinero que necesito para pagarme el máster que voy a hacer a distancia antes de que el máster empiece. Mis amigos no entienden muy bien que dedique mis veranos a hacer tantas cosas que no sean meramente descansar, pero en el fondo me lo paso bien y lo más importante es que siempre acabo pensando que me servirá en el futuro. Tanto por el workcamp, como por el curso de orientación me dan un certificado de prácticas. Las prácticas del curso de orientación las puedo utilizar para mi formación adicional como consejera de plurilingüísmo. Por el workcamp no me pagaron, pero yo tampoco tuve que pagar y… “vacaciones” gratis en Berlín! Por el curso que hago ahora sí que me pagan y está bastante relacionado con mis estudios, así que es experiencia que consigo. Muchos/la mayoría de los alemanes de mi círculo de amigos o conocidos  (que han estudiado en la universidad) han “sacrificado” algunas vacaciones para hacer unas prácticas (algunas divertidas y en lugares de ensueño y otras más aburridas) y la verdad es que me gusta sentirme útil.

En mi año como aupair en teoría tenía como dos semanas de vacaciones (sin contar unos pocos días que tuve en Navidad aunque tuve que volver antes de reyes).  Por aquel entonces mi relación con la familia no era la mejor, pero tampoco era extremadamente mala. Yo había entrado en una dinámica de interesarme por lo que era bueno para mí, sonreír, tratar de sacarles conversación para practicar el alemán ya que su interés por aprender español se había desvanecido bastante… Teníamos una relación cordial, a veces mejor y otras peor. Con los abuelos me llevaba bastante bien :). Me dijeron que tenían planeado ir dos semanas a España, a una casa que tenían en la costa. Yo conocía la casa de fotos y porque les había ayudado a traducir un anuncio para alquilarla a unos precios que no mucha gente se podía permitir, pero bueno. La cuestión es que me dijeron que si quería ir con ellos, estaba más que invitada, pero que también podía decidir hacer cualquier otra cosa. Me lo planteé como cinco minutos: Vacaciones en la playa en Jávea (Alicante) cuando durante años he veraneado en Valencia = nada nuevo excepto más turistas. Vacaciones con la familia, que a la primera oportunidad que tuvieran me pedirían quedarme con la pequeña o sacar al perro, o hacer cualquier cosa de las que no me apetecería hacer en mis dos semanas de descanso. Vacaciones a la familia cuando quería descansar de ellos.
Lo cierto es que si hubieran decidido irse de vacaciones a cualquier otro lugar tipo Italia, Francia, Suiza o lo que fuera, me hubiera costado más decidirme y tal vez hubiera ido con ellos por la cosa de vacaciones “gratis” a cambio de un par de horas de trabajo.

En lugar de ir con ellos de vacaciones, decidí buscar una alternativa interesante y me topé con la oportunidad de hacer un voluntariado internacional en Alemania (también cerca de Berlín en un memorial de concentración) y fue una de las mejores decisiones que tomé. Podría haber vuelto a España a visitar a mis padres, haber tratado de organizar algo con mis amigos, haber ido a visitar otros países u otras ciudades por mi cuenta o con otra gente, pero no. Fue una experiencia extraordinaria, con gente genial, de nuevo me lo pasé genial, aprendí mucho, pude refrescar mi inglés porque en Köln mi objetivo era hablar “sólo” alemán y lo estaba consiguiendo pero a cambio mis otros idiomas se estaban atrofiando, tuvimos un encuentro con dos antiguas prisioneras del campo… Decidí vivir la experiencia de estar en Alemania desde otro punto de vista y me encantó. En serio, no puedo hacer otra cosa que recomendarlo, siendo o no siendo aupair un voluntariado internacional con una ONG que no te saque los ojos y te permita tener unas vacaciones baratas haciendo algo bueno con buena gente.

Actualmente tengo una “nueva familia alemana” con la que tengo muy buena relación, me encantan los niños a los que cuido de vez en cuando, me encantan los padres, y las veces que me han ofrecido ir con ellos de “vacaciones” (fin de semana largo, en adviento, etc.) ha sido a Praga y encantadísima de ir, encantadísima de estar con ellos y encantadísima de cuidar de los niños. Además de que siempre han sido encantadores conmigo y me han dejado hacer planes a parte si yo quería o quedar con amigos allí o cualquier cosa y yo era más dada a quedarme con ellos porque con ellos sí que me siento parte de la familia y me gusta. Así que la decisión de vacaciones con o sin la familia depende mucho de la familia con la que uno viva y de uno mismo y como se sienta.

La cultura invisible – Think global, act local.

A pesar del estrés que me está suponiendo este último año en la universidad y la presión que tengo porque en mi universidad alemana no se estila lo de hacer exámenes de recuperación en el mismo semestre y para recuperar una asignatura por lo general tengo que esperar al siguiente semestre (o incluso dos semestres en asignaturas que no se impartan todos los semestres) para recuperar la nota. Aún me quedan dos exámenes, una presentación y la tesis, pero de algún modo estoy ligeramente más aliviada.

Esta mañana he recibido la noticia de que este verano podré trabajar como orientadora para adolescentes latinoamericanos que vengan a Alemania a pasar un año de intercambio y estoy que me muero de alegría. Yay!

Una de las primeras cosas más importantes que necesito transmitirles es algo que con el tiempo y la experiencia nos puede parecer bastante básico, pero para gente sin experiencia profunda con otras culturas no es tan obvio.

Preguntémonos qué es la cultura. Sin querer entrar en un plano muy teórico, cultura es prácticamente todo. Desde la literatura y el arte de una región, hasta la hora de comer, pasando por el modo de hacer lo que hacemos y de hacer lo que hacemos. La cultura siempre incluye a más de una persona haciendo determinada cosa, de lo contrario es un hábito individual.

Si tomamos 3 minutos de nuestro tiempo a pensar profundamente en qué puede influir la cultura a la hora de iniciar una experiencia como pasar un año en el extranjero, tal vez lleguemos a la conclusión de que existen culturas diferentes, que no tienen por qué ser mejores o peores, simplemente son distintas. Vale la pena preguntarse si uno está dispuesto a integrarse en la cultura del país de acogida y cuales son los beneficios de ello y si puede haber algún tipo de desventaja en ello. Un ejemplo que me encanta poner en estos casos es la siguiente situación:

Eres de Alandia, y te encanta ser alandés. Tenéis costumbres muy bonitas y no te gustaría por nada del mundo perderlas, porque Alandia es de lo mejor del mundo y como en Alandia no se está en ningún sitio. De pronto tienes la oportunidad de viajar a Belandia por un tiempo determinado y te encanta la idea de poder conocer a belandeses, aprender el idioma y ver el paisaje. Cuando llegas a Belandia, ves que la gente a primera vista no parecen tan diferentes. Son un poco más altos, pálidos y rubios, pero a parte de eso… Con el tiempo empiezas a notar un par de diferencias a través de malentendidos: al saludaros se ha dado una situación rara/graciosa/incómoda, hay gestos que aparentemente no significan lo mismo para ti que para los belandeses, en ocasiones la gente te mira de manera rara cuando haces determinadas cosas… Y entiendes que aunque al principio no creyeses que existían muchas diferencias, sí que las hay. A pesar de que no querías perder las costumbres de Alandia, para no morir durante tu estancia en Belandia has tenido que acostumbrarte en dirección contraria antes de cruzar una calle, porque la gente en Belandia conduce por el sentido contrario. Sin embargo, sigues comiendo a las horas a las que comes en Alandia, aunque eso implique comer sola porque los belandeses comen más tarde. Crees que has aprendido muchas diferencias, y que algunas son visibles y otras invisibles, pero aún así siguen dándose situaciones conflictivas/raras. Por ejemplo, ahora que te has adaptado a cruzar la calle mirando en dirección contraria, siempre no venga un coche tu cruzas. Notas miradas de odio cuando haces esto, pero no identificas a qué vienen.
Con el tiempo descubres que las culturas tienen varios niveles y que son como un iceberg: con suerte vemos la punta, pero oculta bajo el agua está la parte más grande, la base.

El modelo iceberg de cultura (Edward T. Hall) muestra exactamente eso, que hay partes de la cultura que se pueden ver con facilidad: lengua, vestimenta, arte, etc. Pero a su vez hay otras tantas que son invisibles, más abstractas y que al no verlas, muchas veces no pensamos en que haya diferencias o que tan siquiera existan.

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Modelo iceberg de cultura 

Muchas veces ni nosotros mismos somos conscientes de algunas de las partes que están sumergidas en nuestra propia cultura, las tomamos como válidas pero no pensamos realmente en ellas. Y eso dificulta aún más darse cuenta de la existencia de ello en otras culturas.

Hay muchísimos libros de “qué no hacer en X país” o “cómo comportarse en Y país”. Muchos de ellos están basados en los estándares culturales (Alexander Thomas) que son como generalidades o estereotipos de un grupo que ayudan a entender cómo funciona la mayoría de ese grupo por lo general. Algunos de los Kulturstandards de Alemania son la puntualidad, el respeto por las normas, la comunicación directa, el ir al grano también en el trabajo… Si comparamos los Kulturstandards de un país con los de otro podemos identificar algunas de las diferencias y minimizar los conflictos. Los estereotipos alemanes dicen un poco lo mismo que los Kulturstandards expresado a veces de manera un tanto peyorativa (cabezas cuadradas, etc.). Yo lo pienso ahora, y me hubiese venido muy bien haber sabido a tiempo el estilo de comunicación alemana: no todos, pero tienden a ser directos. Esto se traduce a que mientras que ellos piensan que en España somos poco educados por usar en comparación menos el uso de “usted” u otras cosas, yo pensaba que ellos eran maleducados por ser tan directos en situaciones en las que un español medio “mentiría” por cortesía. Descubrir que tendían a ser así, también ha llegado a cohibirme y a día de hoy no se me ocurre preguntar cosas cuya respuesta no quiero saber realmente, es decir, nada de “¿piensas que soy guapa?” o “¿estoy gorda?” porque igual la respuesta me hunde en la miseria.
A su vez, las dimensiones culturales (Geert Hofstede) nos indican si un país tiene mayor o menor distancia de poder, si son más colectivistas o individualistas, etc. Aunque a veces pueda parecer mucho, Hofstede considera que las culturas son el “software of the mind” ya que estamos programados de determinada manera, pero lo bueno es que podemos integrar más softwares.

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Software of the mind

Conociendo lo que está debajo del iceberg, podemos evitar muchas situaciones de conflicto (no tienen por que ser problemas, también pueden ser pequeños malentendidos). Algo típico en este aspecto es por ejemplo el saludo o la distancia mantenida al hablar: posiblemente nos resulte familiar la escena de nosotros yendo a darle un beso a alguien y esta persona viniendo a darnos la mano o el sentimiento de incomodidad cuando nos invaden nuestro espacio personal (que varía de persona a persona y de cultura a cultura). No estoy diciendo que haya que aceptar, tolerar y adoptarlo todo, pero es necesario conocerlos y saber que están ahí. Tampoco estoy diciendo que todos los individuos de tal país sean iguales. Hay algunos (muchos) que están programados de una única manera y luego hay otros que ya sea porque han viajado, conocido otras culturas o cualquier otro motivo tienen otros softwares incluidos y estos les hacen ser diferentes al resto o no comportarse como el ciudadano medio

Conociendo lo que está debajo del iceberg, cada vez que vivamos una situación “rara” podemos preguntarnos a qué se debe y reflexionar sobre ello. Viviendo con una familia de otra cultura es importante hablar y explicar por qué se hacen las cosas de determinada manera. Es bastante frecuente que las familias que acogen a latinos crean que tienen problemas de higiene si no ven que lavan su ropa interior con el resto de la ropa, mientras que para muchos latinos es normal lavar la ropa interior a parte, incluso a mano porque nadie tiene por qué ver la ropa íntima de uno (yo ahora que hago mi propia colada sin ropa de otras personas la meto en la lavadora, pero en casa con mis padres la lavo a mano). Para muchos en Europa es raro ver que la gente tire el papel higiénico después de haberlo utilizado en la papelera en lugar de por el váter, mientras que en otros tantos países lo normal es no tirarlo por el váter si no quieres que el váter se atasque. Hablando de este tipo de cosas a tiempo uno no sólo se evita que los malentendidos vayan creciendo más y más y que la gente tenga una impresión errónea de ti y de la cultura a la que representas, sino que las otras personas irán aprendiendo cosas pragmáticas de tu cultura, cosas que no se ven a simple vista, pero que son bastante importantes.

Por todo esto, mi mayor consejo al viajar a otro país es “think global, act local” o el “haya donde fueres, haz lo que vieres” hasta los límites que te quieras poner. Si en Celandia es costumbre lapidar a adulteras y tú no estás obligada a hacerlo y no te sientes cómoda, no lo hagas. Si en Delandia hacen demasiadas cosas que tú personalmente no harías y a muchas de estás cosas estás obligada a hacerlas por ley, igual es mejor que no vayas.

Tanzverbot – Prohibido bailar.

Viniendo de España es muy normal que los alemanes tiendan a pensar que soy muy fiestera. Y no se equivocan. Con excepción de las grandes ciudades alemanas, los horarios para salir de fiesta en el resto del país pueden resultar un poco raros para los que no estén acostumbrados a recogerse a eso de las 3 de la mañana (hora arriba, hora abajo). En la “ciudad” en la que vivo y estudio actualmente tenemos un par de “after-parties” que abren hasta las 5 ó 6 de la mañana (y a mí me entra la risa, porque a esa hora con suerte te encuentras por Madrid algún after a punto de abrir).

Después de un tiempo me he decidido a pensar que simplemente los alemanes (así en conjunto, generalizando muy mucho) tienden a hacer todo un par de horas antes que yo (desde levantarse hasta salir de fiesta pasando por los horarios de comer y recogerse después de salir de fiesta). En serio, lo de comer a las 12 sabiendo que yo muchos días desayuno a esa hora me choca bastante, al igual que el hecho de que muchos cenen a las 18 o 19 y yo aún estoy merendando. El único motivo lógico que le veo es que consciente o inconscientemente traten de aprovechar las horas de sol/luz lo máximo posible (bueno, lo de por qué comemos tan tarde en España tiene también su respuesta).

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Algo que también resulta fastidioso para una persona fiestera en Alemania es no acordarse de que X día hay Tanzverbot en stille Tage o prohibición de bailar en días silenciosos y que por consiguiente ni música en las calles, ni en los locales de tal a tal hora. En tu casa, como es lógico, puedes hacer lo que te dé la gana siempre que no molestes a los vecinos, pero las discotecas y locales en los que pongan música tienen que estar cerradas o sin música, de lo contrario se enfrentan a una interesante multa. ¿Que cuándo pasa eso? Pues depende de lo establecido por cada región, pero suelen estar ligadas a festividades religiosas, como hoy por ejemplo, Karfreitag=viernes santo. La última vez que me pasó me pilló en mitad de la fiesta de Halloween: bebimos en casa tarde, salimos de casa tarde y cuando llegamos a la fiesta prácticamente estaban desalojando a la gente porque no se podía tener música más allá de las 00:00 porque ya era el día de todos los santos.

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Interesante es ver cómo responden a esto algunos alemanes. Parece que el Tanzverbot sea una de esas cosas en las que los católicos y los protestantes (o al menos sus altas esferas) trabajan en conjunto para el mantenimiento de estas tradiciones y la respuesta de otros son pancartas y manifestaciones o plataformas ciudadanas que se quejan de esto como una especie de ataque a la libertad religiosa y reclaman que cada vez tiene menos sentido ya que el número de católicos y protestante sigue una tendencia en descenso en favor de ateístas, y gente con otras creencias religiosas.

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“Yo te dejo rezar, tú déjame bailar”

Sin embargo, sabiendo por dónde moverse y con quién hablar es posible trasladar la fiesta a otra parte o encontrar alguna fiesta secreta que ignore totalmente la prohibición.
Yo me imagino a toda esta gente que protesta activamente contra la prohibición como un movimiento de resistencia o la versión moderna de los jóvenes del swing gritando “TANZ HEIL!” en lugar de “SWING HEIL!” (si queréis saber más sobre los del swing siempre podéis (re)ver la peli Los rebeldes del swing (Carter, 1993) con unos jóvenes Robert Sean Leonard y Christian Bale)

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ni electro, ni swing, ni ná de ná.

Si estás en Alemania y sales hoy u otro día con Tanzverbot sólo puedo recomendarte salir pronto para disfrutar lo máximo posible y viel Spaß.  Y recuerda que peor lo tuvieron en Japón, que desde 1948 por culpa de la ocupación de soldados estadounidenses tras la Segunda Guerra Mundial hasta el año pasado estaba prohibido bailar más allá de las 00:00.

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Ámsterdam II

Aprovecho para escribir esto en unos días que parecen ser difíciles para mucha gente.
A parte de los recientes atentados en Bruselas y con menor cobertura mediática en Estambul y cumpliéndose hoy un año del “accidente” aéreo de Gemanwings en el que todos los pasajeros de un avión con destino a Düsseldorf fallecieron estrellados en los Alpes, hace un par de días ocurrió otra tragedia en España. 13 estudiantes extranjeras fallecieron en España en un accidente de tráfico cuando volvían de un corto viaje en bus para ver las Fallas de Valencia, una de las fiestas más representativas de la ciudad consistentes en quemar unas preciosas figuras enormes que los artistas falleros preparan con cuidado durante todo el año para terminar ardiendo la noche del 19 de marzo. A pesar de haber leído muchos mensajes de apoyo a las familias y de gente que se solidarizaba y se apenaba por la noticia, también he llegado a leer algunos mensajes que me chirriaban un poco porque no lograba entender el cometido de un mensaje que en un momento así diga algo como “¿y qué hacían viajando si habían ido a estudiar? Para eso que se hubiesen quedado en sus países” o “Los erasmus siempre están de fiesta y era esto o terminar el año tirándose a la piscina desde un balcón.” No sé si os podéis imaginar mi grado de indignación al leer este tipo de cosas.

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Para entender el tamaño de las fallas comparadlas con la gente o los edificios de alrededor

Yo misma he viajado otros años durante mis primeros años de vida universitaria en un autocar con el mismo propósito: disfrutar con mis amigos y con desconocidos del precioso espectáculo. De hecho, la primera vez que lo hice, a pesar de las advertencias de mi madre (una mujer que se preocupa mucho y sufre con los petardos) tuvimos un pequeño percance porque el equipo de bomberos no fue capaz de controlar el fuego con la rapidez que nosotros esperábamos y por nuestra cercanía y la multitud que había a nuestro alrededor que no nos permitía movernos, nos terminaron cayeron trozos enormes de ceniza ardiendo que le provocaron a un amigo quemaduras en la nuca, pero podría haber sido peor. Durante ese viaje de vuelta recuerdo que metimos en el autocar un globo de estos de helio de Patricio, el amigo de Bob Esponja, y estuvimos jugando con él un rato en el bus, así que imagino que no llevaríamos el cinturón de seguridad, del mismo modo que aparentemente tampoco lo llevaban las trece fallecidas. Mi respuesta a la gente de los comentarios sobrantes y absurdos es entonces que el viajar no es el problema. El problema es que el mundo está lleno de peligros, algunos son evitables y otros, por desgracia,  no; pero de nosotros depende seguir a salvo tomándonos en serio nuestra propia seguridad y la seguridad de los que nos rodean. Tomarse a salvo nuestra propia seguridad no quiere decir quedarnos encerrados en casa por miedo a lo que pueda pasar en la calle o en el extranjero. Ni siquiera quiere decir evitar visitar lugares calificados como “peligrosos” porque lo que no podemos hacer es dejar que el miedo nos domine. Sabiendo que algún día todos moriremos, ¿por qué no morir con la certeza de que realmente hemos vivido, hecho las cosas que queríamos hacer y visitando los lugares que queríamos conocer?

Sin más dilación voy al tema del que quería hablar realmente hoy.
Hace casi un mes hice una breve escapada con una amiga a la capital de los Países Bajos. Sentía que me lo merecía por haber terminado los exámenes y estar casi segura de haber aprobado todo, como auto-regalo de cumpleaños y porque era una verdadera ganga: recorrer 756 km por 10€ la ida y 10€ la vuelta aunque el viaje fueran unas 11 horas.
Como dije en Amsterdam I, aprovechamos una oferta puntual de Flixbus la que me podría haber beneficiado más si me hubiese sabido organizar mejor, porque días más tarde volví a viajar y me podría haber ahorrado unos eurillos.
Tanto mi amiga, como yo estuvimos muy liadas y al final los únicos días que dedicamos a “organizar” el viaje fue el día que compramos el billete porque necesitábamos saber que no íbamos a pagar una millonada por el alojamiento y las horas anteriores al viaje.
Para el alojamiento suelo tener en cuenta si voy acompañada, con quién voy acompañada, el presupuesto del que dispongo, la localización/conexión, los comentarios sobre el sitio, etc. Como nos urgía prisa, decidimos eliminar la opción del couchsurfing. En lugar de eso estuvimos a la búsqueda de hostels baratos y céntricos. Parecía que “barato” y “céntrico” no existe en Ámsterdam o al menos no para las fechas en las que fuimos (queríamos ir un fin de semana y al final terminamos yendo de sábado/domingo a martes/miércoles viajando en ambos casos por la noche y ahorrándonos una noche de hotel y ganando tiempo en la ciudad). Después de buscar exhaustivamente poniéndonos como tope máximo pagar 24€ por noche en diversas webs como hostelworld o trivago y de tener algunas recomendaciones de alojamientos barato como el Flying Pig donde puedes llegar a pagar 5€ por dormir (no lo cogimos porque nos parecía que estaba muy lejos), encontramos milagrosamente el Amigo Budget Hostel donde encontramos cama en una habitación mixta de 8 personas por 10€ la noche. Leímos las recesiones sobre el sitio pero no le dimos mucha importancia a las malas críticas que consistían en unas escaleras tremendas, baños pequeños y olor a marihuana en la sala común y en las escaleras, porque el resto de las críticas eras buenas. Luego descubriríamos que a las escaleras holandesas las llaman “rompe pierna”.

Las horas previas al viaje estuve consultando multitud de blogs de viaje con consejos y sobre todo con rutas alternativas, descripción de los barrios y actividades gratuitas. Lo primero fue preguntarse qué ver en Ámsterdam: canales, canales y más canales con sus casitas a los lados, sus casas-barco dentro, y sus bicicletas cerca (y dentro). ¿Igual algún molino, tulipanes y una quesería? Cervecerías, el barrio rojo, algún muelle y museos que a Van Gogh o a Rembrandt no se les ve todos los días. Haciendo investigaciones sobre los museos decidí que a Ámsterdam uno tenía que ir al menos dos veces en su vida: una siendo menor para poder entrar gratis a los museos y otra siendo mayor de edad para poder entrar a los coffeeshops. Podéis llamarme tacaña o lo que queráis pero estoy acostumbrada a pasar al Museo del Prado o al Reina Sofía sin pagar absolutamente nada y tener que pagar más de 10€ por una entrada a un museo me fastidia bastante, así que imaginaos lo que me fastidiaba tener que pagar casi 20€ por un museo. Después vi que había opciones más “baratas” que pasaban por comprar un ticket para varios días más caro pero si tenía la intención de visitar varios museos y coger el transporte y demás realmente salía más rentable; aquí le podéis echar un vistazo a los pros y contras de según qué tipo de tarjeta turística, aunque creo que ninguna incluía la entrada al museo de Anne Frank.
Lo dicho, me copié la mitad de la información tenía previsto lo siguiente:

-Free Tour (3h por el centro).
-Visitar mercadillos (especialmente el mercado flotante de flores).
-Pasear a secas y perdernos por el barrio de Pijp y Jordan por las calles, sus tiendas y canales. Pero también por las principales plazas y mercados y calles.
-Bueno, visitar todo lo que ponía aquí.
-Encontrar una buena panorámica para hacer una foto a toda la ciudad o ver la ciudad desde las alturas y a ser posible gratis (en la biblioteca pública de Ámsterdam cercana a la estación central).
-Visitar únicamente el museo de Anne Frank, muy a mi pesar porque la entrada eran 10€ menos que los otros grandes museos y uno tiene que tener prioridades.
-Visitar Begijnhof porque también leí que en la iglesia católica había un Rembrandt.
-Ir al Vondelpark que sería como el Retiro de Ámsterdam.
-Coffeeshop
-¿¿Alquilar una bicicleta?? A veces uno tiene que tener los pies en el suelo, y siendo sinceros, si ni mi amiga ni yo vamos en bici por Alemania porque somos unas vagas de campeonato, menos en el extranjero. Pero la intención ahí estaba.

Y en plan más alternativo:
-Hacer caso a esta guía gafapastera
-Ver molinos de viento
-Pasear por Haarlemmerdijk.
-Ir al Rijksmuseum (el nacional)pero no a entrar, sino a pasear por sus jardines, que eran gratis y yo pobre.
-De quedarnos tiempo, sacar ideas de esta otra “guía”.

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nosotras tal que así la mayor parte del tiempo

Después de las mil horas de viaje, por fin llegamos. Yo había aprovechado que teníamos WiFi en el bus dentro de Alemania (es decir, la mayor parte del viaje) para buscar en google maps cómo ir a las 5 de la mañana de la estación de buses al hostal, diferentes capturas de pantalla al camino desde la estación de destino hasta el hostel andando porque eran unos 15 minutos y también las diferentes líneas que nos llevaban desde Sloterdijk que era donde nos dejaría el bus hasta la estación de Muiderpoort y de ahí andar hasta Linneausstraat (la calle del hostal). Había un tren “sprinter” que en 20 minutos nos llevaba. Yo tenía mis dudas con respecto al precio porque pensaba que igual era más caro y no sabía sobre tipos de trenes, pero no. Sólo teníamos que sentarnos en segunda clase. La cuestión era encontrar el andén, comprar el billete y no confundirnos de tren.
La estación de trenes de Sloterdijk estaba justo al lado y nada más bajar del autobús lo primero que pensamos mi amiga y yo era que estábamos definitivamente estábamos en Ámsterdam por el olor a marihuana increíble que nos llegó. En la estación los baños aún estaban cerrados, y lo seguirían estando hasta las 6 o las 7 de la mañana, y había más gente como nosotras, viajeros recién llegados un poco perdidos y sin nadie a quién poder preguntar realmente; los que no eran como nosotros era gente joven que estaba en la séptima nube después de haber estado fumando.

Si vas a coger el transporte más de una vez, te aconsejo que sí o sí valores una de las opciones de billetes de transporte público por días:
Un ticket de 24h de validez cuesta 7,5€; 48h cuesta 12,5€; 72h son 17€; 96h son 21.5€; para 120h vale 26.5€, para 144 serían 30€ y para siete día o un total de 168h vale 33€.
Aún sabiendo esto, el primer viaje lo cogimos individual y la máquina nos cobró unos 3€ porque pagué con una Mastercard en lugar de con efectivo.
Siguiendo con las recomendaciones de los tickets, es mejor comprarlos en la máquina o entrando por la entrada correspondiente en un tranvía (porque resulta que no todas las puertas de los tranvías son para entrar y salir, sino que hay puertas específicas para entrar y otras para salir), porque en los autobuses no venden las del día, sino como mucho para trayectos en el intervalo de una hora y pasar la tarjeta en el cacharrito validador al entrar y por raro que parezca también al salir.

Me despido por hoy porque tengo un dolor de cabeza inmenso citando de algún modo lo que me dijo mi amiga en el viaje referido a esto último: no hay nada mejor que observar las diferencias en el transporte (público) de cada país y a sus usuarios para darse cuenta de lo distintos que podemos llegar a ser los unos de los otros.

Volveré en una tercera entrega contando el viaje en sí, qué vimos  y qué nos pareció todo.

¡Un saludo y feliz Pascua!

P.D. A propósito de Pascua, mi Semana Santa con la familia cuando era au pair fue extremadamente extraña. Un buen día me dicen que me una a ellos en la búsqueda de huevos de pascua en el jardín. El perro, la peque, los mayores y yo buscando huevos de chocolate por tooodo el jardín (y muchos siguieron ahí escondidos durante semanas) mientras la madre nos daba pistas y nos hacía fotos. Al final resultaba que no había únicamente huevos, sino también regalos: a mí me tocó un brillo de labios de Maybelline (que a lo tonto era más caro que el regalo que me hicieron por mi cumpleaños) y que los regalos los había traído un tal Osterhase (el conejo de pascua “de toda la vida”) y mi niña creía en él, al igual que creía en el Nikolaus (un hombre tipo Santa Claus que viene el 6 de diciembre y también deja chocolates y dulces, mandarinas y otras cositas) y yo pensando que todos los seres que iban a los hogares infantiles alemanes tenían una obsesión malsana con el chocolate. Que igual para el resto del mundo esto era una tradición normal, pero para mí hasta entonces Semana Santa había consistido en Jesús de Nazaret, Barrabás, Ben-Hur y Espartaco en la tele, procesiones en las calles y torrijas en la mesa. Si acaso como mucho una mona de pascua como regalo de mi madrina.

nikolaus
pero qué huevos…

Amsterdam I

He estado desaparecida, lo sé.

¿Motivos? Estudios-exámenes y trabajos que aún tengo que entregar, proyectos paralelos, trabajo, estrés en general y tengo el pc medio estropeado…

Pero por fin puedo decir que ya he terminado los exámenes y que estoy de medio-vacaciones en la Vorlesungsfreiezeit de la uni, ¡yay! (sigo con todo lo anterior, lo único que ya no tengo son exámenes, ni clases durante unos dos meses). Lo que espero poder hacer es los siguientes días actualizar con mayor regularidad.

Así que en vistas de que he trabajado muy duro este semestre, que creo que aprobaré todo y dentro de una semana es mi cumpleaños he decidido hacerme un regalo y es irme un par de días así de locura a Amsterdam con una amiga. La idea se nos ocurrió ayer porque me desperté y vi un e-mail de Flixbus con una promo de viajes a 9,99€ y al principio pensé en un destino dentro de Alemania, pero luego me dije “bueno, igual renta más un destino más lejano si cuesta lo mismo” y buscando encontré que ya existe la ruta desde mi ciudad hasta Amsterdam (a pesar de que sean 10 horas de viaje que planeemos hacer durmiendo para evitarnos dos noches de alojamiento).
La promo dura hasta mañana, 13/02/2016 en la App de Flixbus por si os interesa echarle un vistazo y aún quedan chollos que os puedan interesar. Sé que es a veces saca de los nervios recibir tanto spam de algunas empresas, pero lo cierto es que con Flixbus yo estoy encantada porque casi todo lo que envían al correo son promociones o sorteos de los que en muchas ocasiones termino beneficiándome.
Así que los próximos días nos tocará organizarlo todo para que nos salga lo más económico posible y leer crónicas de viajes y consejos de otros aventureros. De momento ya tenemos albergue y le hemos echado un vistazo al transporte público de la ciudad para ver las tarifas guays que pueda haber de tickets y esperaremos un par de días para ver el pronóstico del tiempo para ver si nos interesa alquilar una bicicleta o no. También tenemos una ligera idea de un par de cosas que queremos ver, pero las sugerencias siempre son bienvenidas e imagino que haremos un Free Tour porque necesito gastar lo menos posible (teníamos otras ideas de viajes en mente y para que todo sea factible el dinero tiene que durar). El concepto del Free Tour me gusta bastante, lo he hecho tres veces en Berlín, otras tres en Múnich (la primera como turista y las siguientes por visitas y excursiones en las que por fin podía descansar un poco y retomar el papel de guía fuera del tour) una en Hamburgo, una en Londres y una en Praga. Los guías hacen un tour por las partes más importantes del centro de la ciudad explicando su historia durante unas 2 o 3 horas y al final cada uno le paga lo que quiera/pueda. Yo siempre voy a de manera económica así que por desgracia nunca he podido/he tenido la intención dar más de 5€, pero luego he visto familias de tres o cuatro miembros soltando el total de lo que me costaba a mí el viaje (40-100€) y me sentía más aliviada. De hecho las primeras veces me tope con guías excepcionales que ofrecían un gorro que nos pasabamos para dejar el dinero de manera anónima sin que nadie pudiese ver cuánto dejaba el otro y ahí dejaba yo más. También ofrecen otras rutas con una temática especial y un precio fijo. Yo en Berlín hice la visita a Sachsenhausen y también salí muy satisfecha.

Bueno, voy a ponerme a planear un poco el viaje.

Viajar por Alemania I

Una de las ventajas de irse de au pair es que al tratarse de una experiencia limitada uno siente en ocasiones como la sensación de aprovecharla al máximo y hacer más cosas de las que normalmente haría en su casa. Disponer de un par de días libres (o incluso sólo uno), algo de dinero (a veces ni siquiera eso) y ganas de conocer nuevas cosas o visitar nuevos sitios es todo lo que se necesita para viajar por Alemania y sus alrededores.

Un viaje, sí, pero ¿a dónde? Dependiendo del tiempo disponible y de dónde te encuentres puedes elegir el destino.

deutschland-politisch

Alemania se compone de 16 Bundesländer (estados federados) y limitan de la siguiente manera con sus países fronterizos:

NORTE
– La región de Schleswig-Holstein en la Península de Jutlandia y con Kiel como capital  y ciudades preciosas como Lübeck o Flensburg o la isla frisia de Sylt, al norte con Dinamarca

ESTE
Mecklenburg-Vorpommern (Mecklemburgo-Pomerania Occidental) con capital en Schwerin y ciudades importantes como Rockstock cuenta con unos pocos km. de frontera al este con Polonia, frontera que comparte con Brandenburg (Brandeburgo) cuya capital es Postdam y está muy cerquita de Berlín, capital de Alemania y “ciudad autónoma” (o ciudad que conforma su propio Bundesland) a la que Brandenburg rodea en su totalidad; y también Sachsen (Sajonia) que tiene la capital en Dresden (Dresde) a pesar de que Leipzig gane en número de habitantes.
Sachsen comparte con Bayern (Baviera) con capital en Múnich la frontera con la República Checa

SUR
-Por el sur, sureste también limita Bayern con Austria teniendo los Alpes como frontera natural.
-El Lago de Constanza o Bodensee en alemán también sirve de frontera entre Alemania por la región de Baden-Württemberg, con capital en Stuttgart.

OESTE
-Al otro lado de la Selva Negra situada también en Baden-Württemberg, se encuentra Francia, con la que también hacen frontera Saarbrücken (Sarrebruck) cuya capital es Sarre (región que ha ido perteneciendo  históricamente indistintamente a Francia y a Prusia y luego a Alemania durante años debido a las guerras entre los dos estados; y Rheinland-Pfalz (Renania-Palatinado) y su capital que es Mainz (Maguncia).
-La frontera con Luxemburgo también tiene lugar en Rheinland-Pfalz y una ciudad muy cercana a la frontera y que vale la pena visitar es Trier (Tréveris).
-Muy cerca de la ciudad de Aachen (Aquisgrán), en Vaalserberg, nos encontramos con un trifinio (lugar en el que se encuentran las fronteras de tres países) en esta ocasión uniendo a Bélgica y los Países Bajos con la región de Nordrhein-Westfalen (Renania del Norte-Westfalia), cuya capital es Düsseldorf, y tiene otras ciudades importantes como Colonia (Köln) o Bonn que fue capital de la RFA durante la división de Alemania.
-La última región alemana que hace frontera con otros países es Niedersachsen (Baja Sajonia), con capital en Hannover, y que rodea por completo a la ciudad autónoma de Bremen (donde los Bremer Stadtmusikanten o en español Los músicos de Bremen) de nuevo con los Países Bajos.

Otros estados federados que no hacen frontera con otros países y que aún no haya mencionado son:
– La región hanseática de Hamburgo, que sería la tercera ciudad autónoma.
Sachsen Anhalt (Sajonia Anhalt), y su capital Magdeburg.
Hessen y su capital, Wiesbaden, aunque más famosa es sin duda la quinta ciudad más poblada de Alemania, Frankfurt am Main (Fráncfort del Meno), también llamada cariñosamente “Mainhattan” por sus infinitos rascacielos, el aeropuerto más transitado de Alemania (es el tercero más grande en Europa tras el londinense de Heathrow y el parisino Charles de Gaulle y el número 11º. a nivel mundial) y por ser la capital financiera de la Unión Europea.
Thüringen (Turingia), con Erfurt como capital y ciudades como Jena o Weimar.

Después de esta pequeña introducción geográfica de Alemania y sus alrededores que detallaré en otra ocasión más a fondo tocaría preguntarse en qué medio de transporte.

A pie/bicicleta:
Recorrerse a pie o en bicicleta la ciudad/pueblo en el que se esté viviendo es una opción económica. Disfrutar de un día libre para perderse sin prisa entre las calles, parques o bosques, pasar por barrios o partes de la ciudad que se salgan de los caminos habituales es una bonita forma de descubrir un sitio. Cámara en mano para fotografiar la belleza que se pueda encontrar en las pequeñas cosas: un edificio antiguo, un graffitti transgresor, bicicletas colocadas de manera ordenada, un semáforo con figuras diferentes…
Eso sí, no te olvides de circular tanto a pie como en bicicleta cómo es debido para ahorrarte posibles multas.

Transporte público bus, tram/tranvía, U-Bahn, S-Bahn:
Consigue un plano del transporte en elegido y dale uso a la tarjeta de transporte en el caso de tenerla o échale un vistazo a las tarifas correspondientes o la existencia de interurbanos, investiga un poco por internet por lugares de interés de los alrededores y  tómate un día o una mañana o tarde para ir descubrir el pueblo de al lado. O ¿por qué no subirse a la línea circular o a líneas no o poco frecuentadas y hacerse un propio tour como en un bus turístico y ver la ciudad a través del cristal? Puedo asegurar que en los meses de invierno es una opción más cálida a la de andar.

Autocar/Fernbus:
Hasta hace relativamente poco, la , la empresa ferroviaria alemana, tenía el monopolio de los viajes de larga distancia.
Ahora son los buses de larga distancia los que le están haciendo la competencia gracias a precios más bajos por un número de horas similar en muchas ocasiones y cada vez se esmeran más en mejorar sus servicios.
Algunas empresas interesantes de buses son:

Megabus que en ocasiones ofrece viajes gratis o a 1€ dentro de Alemania.
Opera desde Berlín, Bremen, Colonia, Dortmund, Feldkirchen, Frankfurt/Meno, Friburgo, Gottingen, Hamburgo, Hannover, Karlsruhe, Kassel, Leipzig, Múnich, Núremberg y Stuttgart. Así que si vives en alguna de estas ciudades o cerca de ellas igual te puedes beneficiar de ello.
Las ventajas de esta empresa son sin lugar a duda los precios que varían y pueden ser más altos, pero el hecho de poder viajar de una punta a la otra del país por 3€ es cuanto menos interesante. También el poder viajar no sólo dentro sino fuera de Alemania. Echadle un vistazo porque también opera en otros países.
Las desventajas: el número de horas a la hora de viajar en algunos trayectos.

MeinFernBus/Flixbus (en español):
Estas dos empresas fusionadas en una, con multitud de rutas tanto dentro como fuera de Alemania con una relación calidad/precio óptima: los autobuses por lo general incluyen WiFi y enchufes y tienen una mediateca online; por lo que si el viajero se lleva su propio dispositivo electrónico (smartphone, tablet, portátil…no os olvidéis de los auriculares)  puede disfrutar de música, películas o series. También disponen de baños y se pueden comprar bebidas y aperitivos a bordo.
Yo he viajado ya varias veces con ellos y estoy encantada. Mis peores experiencias se limitan a un día que el bus llegó con dos horas de retraso a la ciudad desde la que partía (me avisaron debidamente con un SMS gratuito y me ofrecieron otras alternativas similares por si necesitaba llegar a la hora prevista sin aumentar el precio que ya había abonado; o la opción que escogí, que fue viajar en el autobús dos horas más tarde y recibir como compensación un viaje gratis con el destino que yo quisiera y por el importe que fuese); la otra “mala experiencia” fue que al dejar Alemania para adentrarnos en la República Checa se perdiese la conexión WiFi (no me importó mucho porque serían las 2 a.m. y estaba durmiendo) aunque creo que en el trayecto Innsbruck (Austria)-Múnich tampoco había WiFi, pero no me fijé mucho porque estaba acompañada y pude mantener una conversación con mi acompañante.

mapa fernbus

Rutas de MeinFernbus/Flixbus

– Postbus:
Similar al anterior. En Postbus la mediateca me ha funcionado mejor que en las anteriores, aunque tampoco sea una cosa que use realmente; prefiero poder usar el WiFi y hacer lo que tenga que hacer.
Antes de comprar un billete es altamente recomendable buscar algún descuento; ya sea suscribiéndose al newsletter o descargándose las apps y que regularmente te envíen un descuento, o buscar “Rabatt Postbus” “Rabatt Meinfernbus” o cosas así por internet… Si hay suerte igual os ahorráis 3 o 5€  que os podéis gastar en otras cosas.

EurolinesBerlinlinienbusDeinBus o OneBus son otros ejemplos de empresas similares a las que vale la pena echarle un vistazo para ver las conexiones entre ciudades y comparar precios. Un buscador que incluye todas estas empresas hasta dar con el trayecto seleccionado más barato es Fernbusse

Mitfahrgelegenheit (coche o tren):
Este palabro tan largo no significa otra cosa que viajar en coche compartido o en tren; o más literalmente la oportunidad de viajar con alguien.
Antes existía una web que se llamaba de la misma forma aunque ahora redirige directamente Mitfahrgelegenheit ⇒Blablacar.
Mis primeras experiencias viajando así con desconocidos fueron siempre en tren porque me sentía más segura; lo único que hacíamos era compartir un billete de grupo que suelen ser de 2 hasta 5 personas y tratábamos de estar sentados (si es que podíamos ir sentados) más o menos cerca. He de decir que lo de un grupo de “dos personas” me suena hasta gracioso, pero bueno, alemanes. (Ya hablaré más adelante con más extensión sobre viajar en tren.)

Luego me lancé a la aventura de ir en la autopista con desconocidos conduciendo a unas velocidades de vértigo y cuando advertí la suerte que había tenido siempre viajando con hombres que no me hubieran hecho nada, decidí dejar de tentarla siempre que fuese posible viajando en viajes para mujeres (la opción Ladies only) en el que las conductoras sólo aceptaban a pasajeras en sus coches.

Hasta hoy día he tenido “peores experiencias” yendo en el tren con desconocidos que con el coche. Y las malas experiencias se limitan a que alguno de los viajeros con los que pensaba viajar no apareciese o cancelase el viaje en el último momento. Lo bueno es que en muchos de esos casos, me ha valido la pena quedarme cerca de las máquinas de billetes y preguntar a la gente que iba a comprar billetes si nuestro destino era el mismo y que si eran X número de personas porque podríamos compartir el billete.

Avión:
Es otra opción para viajar por Alemania, y en ocasiones puede resultar más barato que ir en un tren de alta velocidad. Ryanair o Germanwings son algunas de las aerolíneas de bajo coste que operan en Alemania.

Para terminar, me encantaría recomendar un buscador que me encanta porque en términos generales tiene en cuenta casi todas las opciones de viaje mencionadas: GoEuro.

Una vez que encontrados el destino ideal y el mejor y más barato medio de transporte sólo me queda desear: Gute Reise!