Tanzverbot – Prohibido bailar.

Viniendo de España es muy normal que los alemanes tiendan a pensar que soy muy fiestera. Y no se equivocan. Con excepción de las grandes ciudades alemanas, los horarios para salir de fiesta en el resto del país pueden resultar un poco raros para los que no estén acostumbrados a recogerse a eso de las 3 de la mañana (hora arriba, hora abajo). En la “ciudad” en la que vivo y estudio actualmente tenemos un par de “after-parties” que abren hasta las 5 ó 6 de la mañana (y a mí me entra la risa, porque a esa hora con suerte te encuentras por Madrid algún after a punto de abrir).

Después de un tiempo me he decidido a pensar que simplemente los alemanes (así en conjunto, generalizando muy mucho) tienden a hacer todo un par de horas antes que yo (desde levantarse hasta salir de fiesta pasando por los horarios de comer y recogerse después de salir de fiesta). En serio, lo de comer a las 12 sabiendo que yo muchos días desayuno a esa hora me choca bastante, al igual que el hecho de que muchos cenen a las 18 o 19 y yo aún estoy merendando. El único motivo lógico que le veo es que consciente o inconscientemente traten de aprovechar las horas de sol/luz lo máximo posible (bueno, lo de por qué comemos tan tarde en España tiene también su respuesta).

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Algo que también resulta fastidioso para una persona fiestera en Alemania es no acordarse de que X día hay Tanzverbot en stille Tage o prohibición de bailar en días silenciosos y que por consiguiente ni música en las calles, ni en los locales de tal a tal hora. En tu casa, como es lógico, puedes hacer lo que te dé la gana siempre que no molestes a los vecinos, pero las discotecas y locales en los que pongan música tienen que estar cerradas o sin música, de lo contrario se enfrentan a una interesante multa. ¿Que cuándo pasa eso? Pues depende de lo establecido por cada región, pero suelen estar ligadas a festividades religiosas, como hoy por ejemplo, Karfreitag=viernes santo. La última vez que me pasó me pilló en mitad de la fiesta de Halloween: bebimos en casa tarde, salimos de casa tarde y cuando llegamos a la fiesta prácticamente estaban desalojando a la gente porque no se podía tener música más allá de las 00:00 porque ya era el día de todos los santos.

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Interesante es ver cómo responden a esto algunos alemanes. Parece que el Tanzverbot sea una de esas cosas en las que los católicos y los protestantes (o al menos sus altas esferas) trabajan en conjunto para el mantenimiento de estas tradiciones y la respuesta de otros son pancartas y manifestaciones o plataformas ciudadanas que se quejan de esto como una especie de ataque a la libertad religiosa y reclaman que cada vez tiene menos sentido ya que el número de católicos y protestante sigue una tendencia en descenso en favor de ateístas, y gente con otras creencias religiosas.

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“Yo te dejo rezar, tú déjame bailar”

Sin embargo, sabiendo por dónde moverse y con quién hablar es posible trasladar la fiesta a otra parte o encontrar alguna fiesta secreta que ignore totalmente la prohibición.
Yo me imagino a toda esta gente que protesta activamente contra la prohibición como un movimiento de resistencia o la versión moderna de los jóvenes del swing gritando “TANZ HEIL!” en lugar de “SWING HEIL!” (si queréis saber más sobre los del swing siempre podéis (re)ver la peli Los rebeldes del swing (Carter, 1993) con unos jóvenes Robert Sean Leonard y Christian Bale)

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ni electro, ni swing, ni ná de ná.

Si estás en Alemania y sales hoy u otro día con Tanzverbot sólo puedo recomendarte salir pronto para disfrutar lo máximo posible y viel Spaß.  Y recuerda que peor lo tuvieron en Japón, que desde 1948 por culpa de la ocupación de soldados estadounidenses tras la Segunda Guerra Mundial hasta el año pasado estaba prohibido bailar más allá de las 00:00.

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Ámsterdam II

Aprovecho para escribir esto en unos días que parecen ser difíciles para mucha gente.
A parte de los recientes atentados en Bruselas y con menor cobertura mediática en Estambul y cumpliéndose hoy un año del “accidente” aéreo de Gemanwings en el que todos los pasajeros de un avión con destino a Düsseldorf fallecieron estrellados en los Alpes, hace un par de días ocurrió otra tragedia en España. 13 estudiantes extranjeras fallecieron en España en un accidente de tráfico cuando volvían de un corto viaje en bus para ver las Fallas de Valencia, una de las fiestas más representativas de la ciudad consistentes en quemar unas preciosas figuras enormes que los artistas falleros preparan con cuidado durante todo el año para terminar ardiendo la noche del 19 de marzo. A pesar de haber leído muchos mensajes de apoyo a las familias y de gente que se solidarizaba y se apenaba por la noticia, también he llegado a leer algunos mensajes que me chirriaban un poco porque no lograba entender el cometido de un mensaje que en un momento así diga algo como “¿y qué hacían viajando si habían ido a estudiar? Para eso que se hubiesen quedado en sus países” o “Los erasmus siempre están de fiesta y era esto o terminar el año tirándose a la piscina desde un balcón.” No sé si os podéis imaginar mi grado de indignación al leer este tipo de cosas.

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Para entender el tamaño de las fallas comparadlas con la gente o los edificios de alrededor

Yo misma he viajado otros años durante mis primeros años de vida universitaria en un autocar con el mismo propósito: disfrutar con mis amigos y con desconocidos del precioso espectáculo. De hecho, la primera vez que lo hice, a pesar de las advertencias de mi madre (una mujer que se preocupa mucho y sufre con los petardos) tuvimos un pequeño percance porque el equipo de bomberos no fue capaz de controlar el fuego con la rapidez que nosotros esperábamos y por nuestra cercanía y la multitud que había a nuestro alrededor que no nos permitía movernos, nos terminaron cayeron trozos enormes de ceniza ardiendo que le provocaron a un amigo quemaduras en la nuca, pero podría haber sido peor. Durante ese viaje de vuelta recuerdo que metimos en el autocar un globo de estos de helio de Patricio, el amigo de Bob Esponja, y estuvimos jugando con él un rato en el bus, así que imagino que no llevaríamos el cinturón de seguridad, del mismo modo que aparentemente tampoco lo llevaban las trece fallecidas. Mi respuesta a la gente de los comentarios sobrantes y absurdos es entonces que el viajar no es el problema. El problema es que el mundo está lleno de peligros, algunos son evitables y otros, por desgracia,  no; pero de nosotros depende seguir a salvo tomándonos en serio nuestra propia seguridad y la seguridad de los que nos rodean. Tomarse a salvo nuestra propia seguridad no quiere decir quedarnos encerrados en casa por miedo a lo que pueda pasar en la calle o en el extranjero. Ni siquiera quiere decir evitar visitar lugares calificados como “peligrosos” porque lo que no podemos hacer es dejar que el miedo nos domine. Sabiendo que algún día todos moriremos, ¿por qué no morir con la certeza de que realmente hemos vivido, hecho las cosas que queríamos hacer y visitando los lugares que queríamos conocer?

Sin más dilación voy al tema del que quería hablar realmente hoy.
Hace casi un mes hice una breve escapada con una amiga a la capital de los Países Bajos. Sentía que me lo merecía por haber terminado los exámenes y estar casi segura de haber aprobado todo, como auto-regalo de cumpleaños y porque era una verdadera ganga: recorrer 756 km por 10€ la ida y 10€ la vuelta aunque el viaje fueran unas 11 horas.
Como dije en Amsterdam I, aprovechamos una oferta puntual de Flixbus la que me podría haber beneficiado más si me hubiese sabido organizar mejor, porque días más tarde volví a viajar y me podría haber ahorrado unos eurillos.
Tanto mi amiga, como yo estuvimos muy liadas y al final los únicos días que dedicamos a “organizar” el viaje fue el día que compramos el billete porque necesitábamos saber que no íbamos a pagar una millonada por el alojamiento y las horas anteriores al viaje.
Para el alojamiento suelo tener en cuenta si voy acompañada, con quién voy acompañada, el presupuesto del que dispongo, la localización/conexión, los comentarios sobre el sitio, etc. Como nos urgía prisa, decidimos eliminar la opción del couchsurfing. En lugar de eso estuvimos a la búsqueda de hostels baratos y céntricos. Parecía que “barato” y “céntrico” no existe en Ámsterdam o al menos no para las fechas en las que fuimos (queríamos ir un fin de semana y al final terminamos yendo de sábado/domingo a martes/miércoles viajando en ambos casos por la noche y ahorrándonos una noche de hotel y ganando tiempo en la ciudad). Después de buscar exhaustivamente poniéndonos como tope máximo pagar 24€ por noche en diversas webs como hostelworld o trivago y de tener algunas recomendaciones de alojamientos barato como el Flying Pig donde puedes llegar a pagar 5€ por dormir (no lo cogimos porque nos parecía que estaba muy lejos), encontramos milagrosamente el Amigo Budget Hostel donde encontramos cama en una habitación mixta de 8 personas por 10€ la noche. Leímos las recesiones sobre el sitio pero no le dimos mucha importancia a las malas críticas que consistían en unas escaleras tremendas, baños pequeños y olor a marihuana en la sala común y en las escaleras, porque el resto de las críticas eras buenas. Luego descubriríamos que a las escaleras holandesas las llaman “rompe pierna”.

Las horas previas al viaje estuve consultando multitud de blogs de viaje con consejos y sobre todo con rutas alternativas, descripción de los barrios y actividades gratuitas. Lo primero fue preguntarse qué ver en Ámsterdam: canales, canales y más canales con sus casitas a los lados, sus casas-barco dentro, y sus bicicletas cerca (y dentro). ¿Igual algún molino, tulipanes y una quesería? Cervecerías, el barrio rojo, algún muelle y museos que a Van Gogh o a Rembrandt no se les ve todos los días. Haciendo investigaciones sobre los museos decidí que a Ámsterdam uno tenía que ir al menos dos veces en su vida: una siendo menor para poder entrar gratis a los museos y otra siendo mayor de edad para poder entrar a los coffeeshops. Podéis llamarme tacaña o lo que queráis pero estoy acostumbrada a pasar al Museo del Prado o al Reina Sofía sin pagar absolutamente nada y tener que pagar más de 10€ por una entrada a un museo me fastidia bastante, así que imaginaos lo que me fastidiaba tener que pagar casi 20€ por un museo. Después vi que había opciones más “baratas” que pasaban por comprar un ticket para varios días más caro pero si tenía la intención de visitar varios museos y coger el transporte y demás realmente salía más rentable; aquí le podéis echar un vistazo a los pros y contras de según qué tipo de tarjeta turística, aunque creo que ninguna incluía la entrada al museo de Anne Frank.
Lo dicho, me copié la mitad de la información tenía previsto lo siguiente:

-Free Tour (3h por el centro).
-Visitar mercadillos (especialmente el mercado flotante de flores).
-Pasear a secas y perdernos por el barrio de Pijp y Jordan por las calles, sus tiendas y canales. Pero también por las principales plazas y mercados y calles.
-Bueno, visitar todo lo que ponía aquí.
-Encontrar una buena panorámica para hacer una foto a toda la ciudad o ver la ciudad desde las alturas y a ser posible gratis (en la biblioteca pública de Ámsterdam cercana a la estación central).
-Visitar únicamente el museo de Anne Frank, muy a mi pesar porque la entrada eran 10€ menos que los otros grandes museos y uno tiene que tener prioridades.
-Visitar Begijnhof porque también leí que en la iglesia católica había un Rembrandt.
-Ir al Vondelpark que sería como el Retiro de Ámsterdam.
-Coffeeshop
-¿¿Alquilar una bicicleta?? A veces uno tiene que tener los pies en el suelo, y siendo sinceros, si ni mi amiga ni yo vamos en bici por Alemania porque somos unas vagas de campeonato, menos en el extranjero. Pero la intención ahí estaba.

Y en plan más alternativo:
-Hacer caso a esta guía gafapastera
-Ver molinos de viento
-Pasear por Haarlemmerdijk.
-Ir al Rijksmuseum (el nacional)pero no a entrar, sino a pasear por sus jardines, que eran gratis y yo pobre.
-De quedarnos tiempo, sacar ideas de esta otra “guía”.

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nosotras tal que así la mayor parte del tiempo

Después de las mil horas de viaje, por fin llegamos. Yo había aprovechado que teníamos WiFi en el bus dentro de Alemania (es decir, la mayor parte del viaje) para buscar en google maps cómo ir a las 5 de la mañana de la estación de buses al hostal, diferentes capturas de pantalla al camino desde la estación de destino hasta el hostel andando porque eran unos 15 minutos y también las diferentes líneas que nos llevaban desde Sloterdijk que era donde nos dejaría el bus hasta la estación de Muiderpoort y de ahí andar hasta Linneausstraat (la calle del hostal). Había un tren “sprinter” que en 20 minutos nos llevaba. Yo tenía mis dudas con respecto al precio porque pensaba que igual era más caro y no sabía sobre tipos de trenes, pero no. Sólo teníamos que sentarnos en segunda clase. La cuestión era encontrar el andén, comprar el billete y no confundirnos de tren.
La estación de trenes de Sloterdijk estaba justo al lado y nada más bajar del autobús lo primero que pensamos mi amiga y yo era que estábamos definitivamente estábamos en Ámsterdam por el olor a marihuana increíble que nos llegó. En la estación los baños aún estaban cerrados, y lo seguirían estando hasta las 6 o las 7 de la mañana, y había más gente como nosotras, viajeros recién llegados un poco perdidos y sin nadie a quién poder preguntar realmente; los que no eran como nosotros era gente joven que estaba en la séptima nube después de haber estado fumando.

Si vas a coger el transporte más de una vez, te aconsejo que sí o sí valores una de las opciones de billetes de transporte público por días:
Un ticket de 24h de validez cuesta 7,5€; 48h cuesta 12,5€; 72h son 17€; 96h son 21.5€; para 120h vale 26.5€, para 144 serían 30€ y para siete día o un total de 168h vale 33€.
Aún sabiendo esto, el primer viaje lo cogimos individual y la máquina nos cobró unos 3€ porque pagué con una Mastercard en lugar de con efectivo.
Siguiendo con las recomendaciones de los tickets, es mejor comprarlos en la máquina o entrando por la entrada correspondiente en un tranvía (porque resulta que no todas las puertas de los tranvías son para entrar y salir, sino que hay puertas específicas para entrar y otras para salir), porque en los autobuses no venden las del día, sino como mucho para trayectos en el intervalo de una hora y pasar la tarjeta en el cacharrito validador al entrar y por raro que parezca también al salir.

Me despido por hoy porque tengo un dolor de cabeza inmenso citando de algún modo lo que me dijo mi amiga en el viaje referido a esto último: no hay nada mejor que observar las diferencias en el transporte (público) de cada país y a sus usuarios para darse cuenta de lo distintos que podemos llegar a ser los unos de los otros.

Volveré en una tercera entrega contando el viaje en sí, qué vimos  y qué nos pareció todo.

¡Un saludo y feliz Pascua!

P.D. A propósito de Pascua, mi Semana Santa con la familia cuando era au pair fue extremadamente extraña. Un buen día me dicen que me una a ellos en la búsqueda de huevos de pascua en el jardín. El perro, la peque, los mayores y yo buscando huevos de chocolate por tooodo el jardín (y muchos siguieron ahí escondidos durante semanas) mientras la madre nos daba pistas y nos hacía fotos. Al final resultaba que no había únicamente huevos, sino también regalos: a mí me tocó un brillo de labios de Maybelline (que a lo tonto era más caro que el regalo que me hicieron por mi cumpleaños) y que los regalos los había traído un tal Osterhase (el conejo de pascua “de toda la vida”) y mi niña creía en él, al igual que creía en el Nikolaus (un hombre tipo Santa Claus que viene el 6 de diciembre y también deja chocolates y dulces, mandarinas y otras cositas) y yo pensando que todos los seres que iban a los hogares infantiles alemanes tenían una obsesión malsana con el chocolate. Que igual para el resto del mundo esto era una tradición normal, pero para mí hasta entonces Semana Santa había consistido en Jesús de Nazaret, Barrabás, Ben-Hur y Espartaco en la tele, procesiones en las calles y torrijas en la mesa. Si acaso como mucho una mona de pascua como regalo de mi madrina.

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pero qué huevos…

¡Feliz día del padre!… aber glücklicher Vatertag?

Tenemos días internacionales de lo que sea hasta decir basta; pero para esos días que realmente todos “celebramos” de alguna manera y que no nos gusta olvidar porque de lo contrario quedamos mal resulta que aunque se celebren en muchas partes del mundo no necesariamente se celebran el mismo día o de la misma forma. Vale la pena informarse sobre las costumbres y las festividades típicas del país de destino antes de viajar, pero también como padres de acogida informarse de las costumbres y festividades típicas del país del que viene el/la au pair. Eso a nivel general, pero también interesarse a un nivel más individual y cercano sobre cómo celebra o qué celebra y por qué según qué cosas.
En mi familia au pair yo sabía en un principio que eran cristianos y me quedé tan pancha con esa información porque ya me decía que no comían necesariamente comida kosher judía o halal musulmana. Después caí en la cuenta de que por Alemania había pasado Martín Lutero abriendo una brecha y que además de tener una minoría judía y musulmana teníamos una mayoría católica y otra protestante y para ser sinceros, yo sabía que yo era “cristiana católica apostólica romana” y había leído sobre los inicios del protestantismo pero no tenía ni idea de si había super grandes diferencias entre unos y otros. Con el tiempo (después de que me llevasen a la iglesia un par de veces aunque esto ya lo contaré en otra ocasión) me enteré de que eran católicos así que no había “nada que temer” porque sus costumbres serían similares a las mías, pero que la madre era protestante hasta que se convirtió para casarse con el padre, pero me estoy yendo del tema.

Mientras que para nosotros en España (pero también en países como Liechtenstein, Croacia, Bolivia, Portugal o Italia) el día del padre coincide con San José, que se celebra el 19 de marzo, en Alemania el Vatertag (también conocido como Männertag o Herrentag, es decir, como el día de los hombres) se celebra el día de la Ascensión, es decir, cuarenta días después de pascua.

Sinceramente no sé como celebráis vosotros el día del padre,. Para mí desde pequeña me enseñaban a hacerle alguna manualidad a mi padre o a comprarle algún regalo que le guste (unos gemelos, un abrecartas, una corbata, calcetines, su colonia favorita…) y que me pueda permitir (un libro de bolsillo con una dedicatoria). También consistía en felicitarle en persona y “pasar el día con él ” pero esto último ha sido muy relativo porque él tenía sus cosas y yo las mías.

Lo que he experimentado yo en Alemania es algo distinto. Totalmente distinto. En mi etapa de au pair le compré unos bombones al padre para el día 19, pero no se los dí porque esperaba que los niños diesen el primer paso e incluso les dije algo como “¿no estáis olvidando algo?” y me miraron con cara de “¿qué me estás contando?”, así que como para ellos no era el día del padre, decidí comerme yo los bombones porque me lo merecía y comentarles a todos que en España sí que lo era y hablarles del por qué a los Josés se les llama Pepes (lo de padre putativo) y mil mierdas que no les interesaban. Cuando llego el Christi Himmelfahrt, las hijas se fueron con el padre de excursión a Dresden todo el fin de semana así que no pude experimentar un verdadero día del padre allí.
El año pasado estando yo en Baviera salí un rato de casa a dar una vuelta con una amiga aprovechando que no teníamos uni por ser festivo y había más gente (o más hombres) bebiendo de lo normal en los parques pero tampoco le di mucha importancia.Luego hablando con una amiga me enseñó vídeos de la gente en Berlín. Todo hombres por las calles, parques y demás, yendo borrachos como cubas y paseando cervezas en carritos de todo tipo … algo tipo esto:

Vatertag

o esto

Vatertag

o esto otro  BIERathlon in Hannover

o estoPolizei in Rostock laedt am Herrentag zum Flaschentausch

o esto: Männertag.

Hace unas semanas, hablando con el padre de los niños a los que cuido ahora, me dijo que él en sus años mozos solía ir con amigos al bosque a hacer Bierwanderung (¿senderismo de cerveza?), hacían una barbacoa, demostraban toda su virilidad con juegos estúpidos y después trataban de volver a casa. Pero ahora con los niños intenta dedicarles el día y lo de la cerveza con amigos dice que lo deja hasta que sean un poco más mayorcitos.

Como consecuencia de un ambiente tan festivo en el que hay mucho alcohol de por medio es bastante normal que haya peleas, o accidentes que pueden ir desde ahogamientos en un río o lago hasta accidentes con bengalas y otros artefactos pirotécnicos.

Así que si salís a celebrarlo a la alemana, disfrutad mucho pero tened cuidado 🙂

 

 

 

¿Cómo aprovechar el tiempo siendo au pair?

Sigo desaparecida porque sigo estando hasta arriba con la universidad y los diez mil proyectos paralelos.

Recientemente una amiga mía me ha dicho que quiere ser au pair. Yo le quise presentar otras opciones a la de ser au pair, porque ella ya está viviendo en Alemania donde ha pasado un año de erasmus y otro haciendo prácticas aunque no siente haber mejorado mucho con el idioma, pero ella insiste en que lo que le falta es práctica y que no hay mejor práctica que vivir con una familia en la que se vea obligada a hablar.

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Si el objetivo principal de tu estancia como au pair es aprender el idioma: HABLA. No te cortes, no tengas miedo a fallar ni a que no te entiendan. Es normal que no sepas todas las palabras, pero si te paras a pensar, tampoco conoces todas las palabras de tu propio idioma. Por eso es muy importante aprender a describir.
Habla dentro y fuera de casa. Con la familia aprenderás cosas útiles del día a día, siéntate con ellos escúchales y pregúntales qué tal su día en la escuela o en el trabajo, interésate por ellos y empápate del idioma. Mira con ellos la tv si puedes porque aprenderás vocabulario tanto como con los dibujos animados como con el telediario. Si ves que el telediario de la tv te parece totalmente inaccesible, prueba algo más fácil: Deutsche Welle tiene “langsam gesprochene Nachtrichte” o lo que es lo mismo, noticias en alemán más despacio o en español tanto de Alemania como del extranjero. A mí personalmente me parece interesante saber qué está pasando en el país y poder comentarlo con la gente o preguntarle a gente autóctona su opinión sobre la actualidad política. Investiga por la página que tienen varios recursos interesantes, incluso una telenovela en alemán para gente que aprende (el Goethe Institut también tiene una serie con contenidos para gente que aprende alemán). Escucha la radio, apréndete las canciones que te gusten en el otro idioma y si suenan en la radio te alegrarás de poder cantarlas mientras suenan. ¡Lee! Ya sea una revista, un cómic, un periódico o un libro. Lo ideal también sería que escribieses algo. Ya sea haciéndote listas de vocabulario o escribiendo de vez en cuando un diario en alemán, postales a amigos o lo que se te ocurra.

Fuera de casa, haz un curso de idioma (también es una oportunidad para conocer gente nueva). Si no dispones de mucho dinero para el curso, una Volkshochschule puede ser una opción (mira si donde vives hay una). Las Volkhochschulen son escuelas de adultos con todo tipo de cursos bastante baratos y suelen tener cursos de alemán para extranjeros en los que suelen hacer descuento a las au pairs.
Aprovecha la oportunidad de estar en el extranjero y haz cosas que siempre has deseado y que en tu país no habías hecho por falta del tiempo. Es un buen momento para aprender a hacer ganchillo, montar más en bicicleta, hacer un voluntariado (¿por qué no en un albergue de refugiados o en una residencia de ancianos?), lucirte con la fotografía, pintar, un curso de tiro con arco, cantar en todos los karaokes de la ciudad, hacer un curso online gratuito de lo que sea, ser camarera durante un Volksfest, hacer unas prácticas… Si lo tuyo son los niños, has estudiado magisterio o pedagogía, te gustaría dedicarte a la docencia o algo y quieres ganar experiencia, ¿por qué no intentas hacer una Hospitation o asistir una clase de español en un colegio o en la universidad? Son muy pocas horas, los profesores se alegran mucho de tener a nativos, después les puedes pedir una carta de recomendación y en el currículum queda muy bien.

ocio
Conoce e interactúa con gente ya sea en un curso de cocina, en reuniones con erasmus, gente nueva en la ciudad o gente que sale a tomar algo después del trabajo, en el gimnasio donde haces zumba o de fiesta. ¿Has pensado en buscarte un tándem? El español es un idioma bastante popular y seguro que encuentras a alguien que esté interesado en aprender español y enseñarte alemán tomando un café (en facebook suele haber grupos de gente que busca tándem, Stammtisch o de encuentros de intercambio lingüístico). Con este método yo he conseguido conocer 1. a gente autóctona de esa que a veces es tan difícil de conocer 2. algunos buenos amigos que conservo hasta el día de hoy. Berlunes explica de manera muy cómica (pero real) lo de los tándems.

Si lo que te interesa es ahorrar un poco de dinero y tienes bien delimitado el tiempo de trabajo, puedes incluso combinar el ser au pair con un “Minijob”. Piensa qué te gustaría hacer durante el año como au pair, haz una lista y vete tachando cosas a medida que lo vayas haciendo. Lo mismo con los objetivos que te gustaría cumplir. Intenta que sean asequibles, piensa que con esto ocurre igual que con los propósitos de año nuevo: si te pones metas alcanzables, sentirás una gran satisfacción al alcanzarlos; si por el contrario te pones metas muy altas lo único que conseguirás es frustrarte. También piensa qué quieres hacer después de la estancia como au pair para no quedarte sin tiempo para organizarlo o cumplir tus objetivos:

-Si quieres quedarte a estudiar después de la estancia au pair piensa qué te gustaría estudiar y dónde. Infórmate sobre qué requisitos te piden (títulos, nivel de idiomas, traducciones de los documentos, etc.), las formas de financiación, fechas límites, etc. Empieza a mirarlo con tiempo (entre 6 y 4 meses de anticipo) y no te duermas en los laureles con lo de buscar alojamiento.

-Si quieres sacarte un certificado al final de la estancia, cuando hayas aprendido mucho y lo tengas fresquito, mírate con tiempo las fechas y precios de los exámenes. El TestDaF o el DSH son maravillosos en comparación a los exámenes ingleses y de otros idiomas porque no caducan aunque siempre puede ser que donde os los puedan pedir también os pidan que no tenga más de dos o tres años.

-Si lo que te llama es hacer un voluntariado o un servicio voluntario europeo busca con tiempo también la organización con la que lo quieras hacer.

-Si quieres quedarte a trabajar o a realizar unas prácticas profesionales, ten en mente que es bastante normal mandar solicitudes con 6 meses de antelación.

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Recuerda que el tiempo vuela y más si estás pasando un buen tiempo, así que intenta hacer que se convierta una experiencia inolvidable en la que además de pasártelo bien aprendiste e hiciste varias cosas útiles para después.

Recuerdos de la primera semana

Gracias al cielo aún conservo el diario que escribí durante mi año como aupair.

Mis primeras impresiones sobre los “niños” fueron muy buenas.
La peque (6) me despertó el primer día a las 9 por si tenía hambre (lo que tenía era sueño) y estuvimos jugando hasta las 13 en el salón que era enorme y donde la peque tenía una casa de muñecas montada y la habitación de la peque, que era como de ensueño y de princesita. Mientras jugábamos conocí a la chica de la limpieza, una chica muy maja que me ayudó un poco con la pequeña y a encontrar las cosas para desayunar. La chica de la limpieza era de algún lugar de Europa del este y según me contaron los días siguientes, ella había sido tiempo atrás aupair de la familia, decidió quedarse en Alemania y ahí estaba, limpiandoles la casa. No os hacéis a la idea de los ánimos me dio saberlo (nótese la ironía). La chica estaba embarazadísima, pero hasta enero no llegaba el bebé (y estabamos a mitad de octubre) y yo lo flipaba viéndola tan enérgicamente pasar la aspiradora, subir y bajar la colada, etc.
La casa, cuando no estaba la chica de la limpieza estaba super desordenada, pero supuse que así eran ellos y me pareció un detalle simpático.
El chico (16) pasaba la mayor parte del tiempo encerrado en su cuarto. La mediana (13) fue a hacer la primera mañana un ejercicio de hípica que superó sin problemas y su madre la acompañó y volvió super orgullosa con un pequeño trofeo. Me preguntaron si sabía montar a caballo y les dije que hacía mucho tiempo que no lo hacía, pero que cuando era pequeña pasaba de vez en cuando algunas horas sobre un pony al lado de casa, se emocionaron de más y me contaron sobre el caballo que tenían y que igual algún día me dejarían montar. Yo no daba crédito. Me fui con la mediana a conocer al caballo al establo, que estaba en un parque/bosque al lado de casa y me presentó a la gente del establo. Era enorme y muy bonito la verdad, pero ya no me acordaba de lo mal que podían oler los establos y a la vuelta quedó con un par de amigas que vinieron a casa y fueron muy simpáticas. La mayor de todas tenía 19 años, otra iba a clase con el hermano mayor y a mí me parecía super “curioso” que una chica de 19 años fuese prácticamente bff de una niña de 13 pero bueno, el amor a los caballos tiene esas cosas supongo.
El padre volvió por la tarde a casa y la madre y la peque se fueron hasta el jueves a Berlín. Yo estaba un poco estresada porque no tenía internet en el portátil. En el móvil me funcionaba la clave del wifi que me dieron pero en el portátil no y sentía que sin internet en el portátil no estaba lo suficientemente comunicada con el mundo. De esa incomunicación me llené de paranoias esa noche pensando que iba a morir descuartizada a manos de un loco alemán. Deseché la idea al recordar que la mediana me había presentado a sus amigas esa misma tarde y que si quisieran matarme me mantendrían en secreto.
Los siguientes días pasaron un poco por mí sin que yo me diera cuenta. Hoy lo pienso y creo que nos organizamos fatal porque los primeros días son esenciales para empezar una relación y cada uno iba a su bola. Yo no sabía muy bien cuál era mi papel en la casa: los niños tenían una semana de vacaciones, el mayor estaba 24/7 encerrado en la habitación si no estaba comiendo o viendo la tv, la peque y la madre no estaban, la mediana estaba con amigas en plan sleep-over tras sleep-over que hacían que cenasemos pizzas y cosas así, el padre cuando estaba en casa también pasaba un poco de mí/no sabía muy bien de qué hablar conmigo porque los temas que me “urgían prisa” como terminar los papeles del seguro médico, realizar la Anmeldung/empadronamiento en el ayuntamiento, abrirme una cuenta en el banco, buscar academias de idiomas, aconsejarme sobre una tarjeta para el móvil, comprarme el abono de transporte etc., no eran competencia suya sino de la madre y él se desentendía un poco de todo y me pedía paciencia hasta que volviesen de Berlín. Yo por mi parte intentaba sentirme útil y recoger al menos un poco pero no tenía ni idea de dónde iban las cosas, así que me centré en la decoración de mi habitación para hacerla un lugar más agradable.
Por suerte al tercer día internet ya me iba y pude empezar a buscar yo por mi parte para facilitarle la búsqueda a la madre.
Ya no sabía muy bien qué pensar de la familia y parecían todos muy majos y simpáticos cuando comíamos juntos pero yo no me sentía capaz de participar mucho en las conversaciones por mi nivel de alemán (que por aquel momento, según el último curso que había hecho en un curso de verano de la uni de Heidelberg era un B2 pero ahora lo dudo mucho) y cuando hablaba “metía la pata”. Pero metiendo la pata terminé aprendiendo muchas cosas. La primera semana comiendo, por ejemplo, una de las noches el padre llegó con Leberkäse (Leberkas, Leberkäs, Fleischkäse… tiene nombres mil), un embutido raro alemán que está muy rico. Me trataron de explicar el nombre que traducido es como “queso de hígado” pero no tiene nada que ver con el queso. Me lo dieron entre dos panes (en Baviera lo llaman Leberkäsesemmel o Leberkäsemmel) y me pareció una hamburguesa alemana. Le teníamos que añadir mostaza y estaba delicioso. Me preguntaron que si quería más y les dije que “nein, danke! Ich bin voll” queriendo decirles gracias pero que estaba llena y se rieron sin malicia. El padre me explicó que aunque fuese gramaticalmente correcto, el “ich bin voll” se utilizaba coloquialmente para decir que uno ya había bebido mucho y estaba borracho y que lo correcto con la comida era “ich bin satt”. Esa corrección me dio la vida y decidí intervenir más y sin miedo porque me parecía un buen método para aprender un idioma más allá de un libro de gramática.
El cuarto día le pregunté al padre si podría salir unas horas y me dijo que sin problemas (como digo, estaba un poco perdida y no sabía cuándo me “necesitaban” en casa porque no tenía un horario), así que aproveché para quedar con un amigo alemán que pasaba unas horas por la ciudad antes de irse a casa de sus padres que viven en una ciudad cercana. Era la única persona que conocía y me hizo muy bien verle y poder hablarle de muchas cosas. Dimos un paseo por la ciudad y me hizo más o menos de guía: recorrimos la Aachener Str., nos perdimos por muchos parques, vimos la mezquita en construcción por fuera, nos sentamos a orillas del Rhein y llegado el momento me tocó volver a casa para llegar puntual a la cena que era a las 18:00.

Así que mi primera semana fue un tanto desconcertante para mí porque el motivo por el que yo estaba allí estaba de vacaciones en otra ciudad, no conocía a nadie y no tenía ni idea de lo que me depararía mi familia.
Para evitar ese desastre, yo como Gastmutter hubiera planificado las cosas de otra manera, como Gastvater me hubiera implicado más y no dejar todo en manos de la Gastmutter y menos dejar a la aupair con tal incertidumbre, y como aupair hubiese intentando más aún el acercamiento a los mayores (que lo hice, pero igual tendría que haberlo intentado más o de otras maneras).

Amsterdam I

He estado desaparecida, lo sé.

¿Motivos? Estudios-exámenes y trabajos que aún tengo que entregar, proyectos paralelos, trabajo, estrés en general y tengo el pc medio estropeado…

Pero por fin puedo decir que ya he terminado los exámenes y que estoy de medio-vacaciones en la Vorlesungsfreiezeit de la uni, ¡yay! (sigo con todo lo anterior, lo único que ya no tengo son exámenes, ni clases durante unos dos meses). Lo que espero poder hacer es los siguientes días actualizar con mayor regularidad.

Así que en vistas de que he trabajado muy duro este semestre, que creo que aprobaré todo y dentro de una semana es mi cumpleaños he decidido hacerme un regalo y es irme un par de días así de locura a Amsterdam con una amiga. La idea se nos ocurrió ayer porque me desperté y vi un e-mail de Flixbus con una promo de viajes a 9,99€ y al principio pensé en un destino dentro de Alemania, pero luego me dije “bueno, igual renta más un destino más lejano si cuesta lo mismo” y buscando encontré que ya existe la ruta desde mi ciudad hasta Amsterdam (a pesar de que sean 10 horas de viaje que planeemos hacer durmiendo para evitarnos dos noches de alojamiento).
La promo dura hasta mañana, 13/02/2016 en la App de Flixbus por si os interesa echarle un vistazo y aún quedan chollos que os puedan interesar. Sé que es a veces saca de los nervios recibir tanto spam de algunas empresas, pero lo cierto es que con Flixbus yo estoy encantada porque casi todo lo que envían al correo son promociones o sorteos de los que en muchas ocasiones termino beneficiándome.
Así que los próximos días nos tocará organizarlo todo para que nos salga lo más económico posible y leer crónicas de viajes y consejos de otros aventureros. De momento ya tenemos albergue y le hemos echado un vistazo al transporte público de la ciudad para ver las tarifas guays que pueda haber de tickets y esperaremos un par de días para ver el pronóstico del tiempo para ver si nos interesa alquilar una bicicleta o no. También tenemos una ligera idea de un par de cosas que queremos ver, pero las sugerencias siempre son bienvenidas e imagino que haremos un Free Tour porque necesito gastar lo menos posible (teníamos otras ideas de viajes en mente y para que todo sea factible el dinero tiene que durar). El concepto del Free Tour me gusta bastante, lo he hecho tres veces en Berlín, otras tres en Múnich (la primera como turista y las siguientes por visitas y excursiones en las que por fin podía descansar un poco y retomar el papel de guía fuera del tour) una en Hamburgo, una en Londres y una en Praga. Los guías hacen un tour por las partes más importantes del centro de la ciudad explicando su historia durante unas 2 o 3 horas y al final cada uno le paga lo que quiera/pueda. Yo siempre voy a de manera económica así que por desgracia nunca he podido/he tenido la intención dar más de 5€, pero luego he visto familias de tres o cuatro miembros soltando el total de lo que me costaba a mí el viaje (40-100€) y me sentía más aliviada. De hecho las primeras veces me tope con guías excepcionales que ofrecían un gorro que nos pasabamos para dejar el dinero de manera anónima sin que nadie pudiese ver cuánto dejaba el otro y ahí dejaba yo más. También ofrecen otras rutas con una temática especial y un precio fijo. Yo en Berlín hice la visita a Sachsenhausen y también salí muy satisfecha.

Bueno, voy a ponerme a planear un poco el viaje.

El viaje y el primer encuentro con la familia

Recuerdo que la noche anterior dormí poco porque había salido a despedirme de mis amigos y tenía que hacer la maleta. ¿Cómo y qué meter en una maleta de 23kg y una mochila para un año? Recordando los consejos que me dió la au pair a la que conocí ese verano, metí principalmente básicos y ropa que abrigase y me pudiese poner a capas. Lo que no pudiera meter, me lo podría comprar allí. Un par de camisetas y pantalones térmicos del Decathlon porque no conocía ninguna de las tiendas que había encontrado de deportes en Köln.
Mi portátil era indispensable. La familia me dijo que podría utilizar su ordenador, pero si ellos tenían WiFi, prefería utilizar el mío.
La familia vivía en una casa grande de tres plantas (cinco si contamos el sótano y la buhardilla), seis dormitorios, dos baños y un aseo (además de un jardín con el típico trampolín y un garaje bastante amplio). Mi habitación estaría en la planta de arriba y compartiría baño con el hijo mayor, así que dudé mucho entre si debía llevarme mis propios geles de baño y otros productos y toallas y sábanas. Por suerte antes de ir me dijo la madre que eso no era necesario.
Fue todo un poco improvisado la verdad. La tarde-noche previa al viaje mis amigos me prepararon una fiesta sorpresa de despedida y todo y yo aún no me hacía a la idea de que me iba un año. Despedirme de mis padres en el aeropuerto fue más fácil de lo que imaginé.
Volé a Frankfurt (porque era considerablemente más barato) el mismo día que Felix Baumgartner saltó desde la estratosfera y del aeropuerto de Frankfurt fui en tren hasta Köln, donde me recogería la familia. Una vez en el tren les escribí un sms avisando de que ya estaba montada y mi hora de llegada prevista y el andén al que llegaría y me entraron las dudas y los miedos. ¿Y si no me reconocían o yo a ellos? ¿Qué hacía yendo con unos desconocidos? ¿Y si al final nos llevabamos mal? ¿Y si no me entendían? ¿Y si los niños pasaban de mí? Entre tantas dudas bajé del tren y no pasaría más de un minuto cuando el padre se acercó a mí con un cartelito en el que ponía mi nombre y que habían dibujado las niñas. Las dudas volvieron con mayor intensidad porque en un principio vendría la madre a por mí y siempre he intentado ser una persona bastante cuidadosa con internet y sentía que de cierto modo me estaba mentiendo en la boca del lobo. Era un señor grande, más corpulento de lo que aparentaba en las fotos pero de cara afable. Me ayudó con la maleta mientras que salíamos y yo veía de reojo inmensa catedral de Colonia, el Kölner Dom, bajo la luz de una luna que no recuerdo en qué fase estaba.
Fuimos al coche del padre, que era un deportivo con calefacción hasta en los asientos… Vaya, una pijada de mucho cuidado que valía un pastizal. Durante el trayecto que fueron unos 20 minutos me preguntó por el viaje, me contó que la madre y la mayor acababan de tener un accidente cuando iban a recogerme y que se habían quedado haciendo el papeleo y por eso había venido él en su lugar. Él trabajaba como médico en una clínica e investigaba y daba charlas y cosas así y mientras que seguíamos hablando del trabajo y del Baumgartner del que hablaban en la radio y demás, llegamos a la casa. Idéntica a la que aparecía en google maps al introducir su dirección (sí, los últimos días en España me dio por buscar escuelas de idioma cercanas, tiendas cercanas, parques cercanos, hospitales cercanos… para ir aprendiendo un poco porque mi orientación es nefasta).
Al abrir la puerta la madre me recibió con un efusivo abrazo, la mediana fue muy simpática y estaba impaciente por enseñarme el postre que me había preparado y la pequeña me saludó entre tímida, curiosa y cansada, casi como el perro porque serían más allá de las 22:00. El mayor fue un poco pasota.
Me enseñaron mi cuarto para que dejase mis cosas y me reuní con ellos en el salón donde me comí el postre que estaba riquísimo y hablamos nuevamente del viaje, del accidente que acababan de tener (estaban completamente bien, el coche tenía que pasar brevemente por taller), me enseñaron un poco por encima la casa y la cocina, que no sé si habréis visto la segunda película de Bridget Jones, pero se me antojó como la de Marc Darcy, tanto por el diseño como por el hecho de llegar a pasarme las siguientes semanas sin encontrar nada. La madre intentó explicarme dónde iba cada cosa esa misma noche, pero el padre fue comprensivo y le dijo que lo dejase para otro día mejor.
Esa fue nuestra excusa para despedirnos hasta el día siguiente. Les pedí la clave del WiFi y desaparecí escaleras arriba mientras que ellos continuaron un rato jugando a las cartas en familia.